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David Boone de la Garza
David Boone de la Garza
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01 Agosto 2016 04:00:34
Pokémon, el juego que se salió de la pantalla
Camino por la Alameda Central en la Ciudad de México, como otras veces, sólo que ahora advierto algo distinto. No es Juárez, él permanece incólume en su Hemiciclo. El resto de las esculturas, las fuentes, los árboles se ven idénticos, haciendo frente victorioso al tiempo y a los acontecimientos. Eso no ha cambiado. El majestuoso Palacio de Bellas Artes continúa coronando el parque público más emblemático de la capital; tampoco registra novedad alguna. Los edificios aledaños, las librerías de enfrente y hasta los extranjeros boquiabiertos son los de siempre.

La diferencia radica en algunas de las personas que se encuentran ahí. Mientras unas pasean, platican y admiran las postales, otras yacen extrañamente en círculos pequeños y en filas cortas, con las miradas fijas en sus manos, en las propias y en las de quienes se encuentran a su lado (después me percataría de que en realidad son sus compañeros de aventuras); se arremolinan, de pronto caminan juntas, luego corren, sonríen, se emocionan, se detienen de nuevo, se dispersan y reagrupan una y otra vez, cuchichean. Por momentos pareciera que planean algo, que están reconociendo el terreno, preparando una estrategia, quizá la próxima manifestación pública (motivos no faltarán). Pero no, nada de eso.

Mi curiosidad fue implacable, así que me acerqué, lo suficiente para conocer su verdadero proceder: ¡estaban atrapando personajes virtuales con sus celulares! Entretenidos al extremo con Pokémon GO, el juego mundial de realidad aumentada más popular que haya existido, tanto que “Apple dijo que el juego tuvo más descargas en su primera semana que cualquier otra app en la historia” (Forbes, 26 de julio de 2016).

Tal es el furor que ha causado esta creación tecnológica que prácticamente hoy no queda sitio exento de personas jugándolo en sus dispositivos móviles, hablando de su experiencia atrapando “pokémones”, criticándolo o celebrándolo. Ocupa charlas de quienes juegan y quienes no, de sus seguidores, detractores y de aquellos que simplemente atestiguan su impacto.Mientras escribo, frente a mí, unos jóvenes treintañeros comparte efusivamente sus experiencias con este juego; lo hacen al tiempo que no pueden evitar buscar en la cafetería algún personaje que puedan atrapar.

Debo precisar que “bajo el paraguas de ‘realidad aumentada’ se agrupan así aquellas tecnologías que permiten la superposición, en tiempo real, de imágenes, marcadores o información generados virtualmente, sobre imágenes del mundo real”; mediante su uso se crea “un entorno en el que la información y los objetos virtuales se fusionan con los objetos reales, ofreciendo una experiencia tal para el usuario que puede llegar a pensar que forma parte de su vida real” (Realidad aumentada: una nuevo lente para ver el mundo, F. Telefónica, 2011). Esta tecnología ha sido empleada, entre más, en el desarrollo de juegos para dispositivos móviles, como los teléfonos inteligentes. Es el caso de Pokémon GO.

En la página pokemon.com se invita a los internautas a jugarlo mediante frases como “Viaja por el mundo real y el mundo virtual de Pokémon con Pokémon GO”, “descubrirás… un mundo completamente nuevo: ¡tu mundo!”, “Pokémon GO… utiliza ubicaciones reales para animar a los jugadores a que salgan a explorar a lo largo y ancho del mundo en búsqueda de Pokémon”, “te permite encontrar y capturar más de cien especies de Pokémon mientras exploras tus alrededores”, “¡En Pokémon GO, el mundo real será el propio escenario!”, “Ponte en pie y sal para encontrar y atrapar Pokémon salvajes”, “Explora ciudades y pueblos cerca de donde vives y por todo el mundo para capturar tantos Pokémon como puedas”. ¡Así, cómo no descargarlo!

Esta aplicación ha desatado una gran cantidad de críticas y reacciones, desde algunas superficiales, como que se trata de un juego demasiado simplista, hasta otras más radicales, como medidas de Estado, en el caso de países cuyas autoridades acusan a sus responsables de haber creado una amenaza.

Según el reportaje del New York Times “Algunos países tildan a Pokémon Go de ‘juego satánico’ y ‘guerra tecnológica’” (28 de julio de 2016), “Pokémon Go, el juego de realidad aumentada que se ha vuelto increíblemente popular, llegó oficialmente a 26 países hace dos semanas, y algunas autoridades religiosas y de seguridad expresaron alarma. En Arabia Saudita, los clérigos renovaron una fetua existente contra Pokémon, al que han llamado ‘antiislámico’. Bosnia advirtió a los jugadores que eviten cazar a las criaturas, pues podrían encontrarse con minas terrestres perdidas desde los 90”. De acuerdo con esta publicación, un miembro del comité de defensa y seguridad nacional de Egipto en el parlamento, acusó a Pokémon GO de ser una herramienta de las agencias espías para infiltrarse en sus comunidades. Por su parte, sus defensores argumentan cuestiones como que sólo se trata de sano entretenimiento, que las personas deciden libremente usarlo, y que “puede ser la cura para la obesidad, (pues) “el juego viral de Nintendo ha motivado a millones de personas a moverse para conseguir un personaje virtual, pero a la vez les ayuda a mejorar su salud” (Forbes, 23 de julio de 2016).

Pokémon GO seguirá siendo tema durante las próximas semanas y, sin duda, será un referente en la historia de Internet y sus múltiples aplicaciones. En una sociedad democrática, la última palabra y, en este caso, la decisión de jugar o no, la tiene cada una de las personas, quienes asumen las consecuencias de sus actos, los que tienen como único límite la dignidad de los demás. Yo me despido para ver si aún logro atrapar algún pokémon.
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