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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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20 Enero 2016 05:08:07
Policías trabajadores
Humboldt calificaba a México, con sobrada razón, de ser un país de desigualdades. Creo que no hace falta adentrarme en los múltiples casos de rezago social, pobreza, discriminación y otros tantos que pudieran sostener esa afirmación. Lo que sí vale la pena es cuestionarnos en esa lógica algunas de nuestras instituciones. La igualdad a rajatabla puede ser injusta, tratar igual a los desiguales es sin duda injusto. Pero ¿por qué tratar en forma desigual a los iguales? Eso es discriminatorio y es contrario al espíritu liberal e igualitario de nuestra Constitución.

Me explico. Los mexicanos nos enorgullecemos del contenido del Artículo 123 constitucional. A todos nos enseñaron en las clases de Historia y Civismo del gran logro social que implicaban la jornada mínima, salario mínimo, vacaciones, aguinaldo, estabilidad en el empleo y el resto de conquistas sociales. Pero no todos sabemos que el proyecto original de Carranza no contemplaba una sola línea sobre este tema, tampoco que fue incorporado durante los debates del Constituyente y aún menos que entre sus reformas está, en 1960, la relación laboral entre el Estado y los servidores públicos.

Fue entonces que la burocracia contó también con derechos laborales mínimos, excluyendo de estas reglas al Ejército, Marina y cuerpo diplomático. Mediante reformas posteriores se creó un régimen especial para la Policía. ¿Sabía usted que los policías no son trabajadores del Gobierno? Que la propia Constitución los excluye creándoles un régimen especial que no les permite tener estabilidad en el empleo, que no les garantiza seguridad social para ellos y sus familias y que les limita injustificadamente derechos como la reinstalación cuando son despedidos injustificadamente. Esta relación administrativa peculiar hace que los policías deban acudir ante un tribunal contencioso administrativo para obtener justicia laboral en lugar de ir ante una junta o tribunal de conciliación y arbitraje como el resto de los mexicanos.

Entre las desigualdades y contradicciones de nuestro país está la que existe entre los policías y el resto de los trabajadores. Por un lado se les exige disciplina, arraigo, compromiso con la corporación y con la sociedad. Por el otro se les niega el derecho de ser trabajadores del Gobierno. Considero que esta limitación que pudiera antojarse doctrinal tiene serias repercusiones en el funcionamiento de la seguridad pública. Basta ver las condiciones en las que trabajan la mayor parte de los policías municipales en el país y una buena parte de los estatales. Creo que los policías deben tener una relación laboral con el Estado, con seguridad social garantizada a todos los niveles, con derecho a agruparse para la defensa de sus derechos, con estabilidad en el empleo y servicio de carrera, con derecho a ser reinstalados cuando son despedidos injustificadamente. Creo también que no pueden tener derecho a huelga, que sus jornadas laborales y su adscripción deben sujetarse a los requerimientos del servicio. Tener una relación laboral con sus policías garantiza al Gobierno y a la sociedad mejores policías.
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