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Xavier Díez de Urdanivia
Xavier Díez de Urdanivia
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Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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04 Febrero 2018 03:00:00
Política, acción pública y democracia
Si la política es cuestión de convicciones y valores, la democracia es Gobierno que los procura a través de acciones congruentes, bien programadas y apegadas a la norma, porque de no observarse esta última, el “estado de derecho” cedería su lugar a la demagogia, como lamentablemente ha ocurrido tan frecuentemente en nuestro país y en otras
latitudes.

Por eso importa tener en cuenta la participación social en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas, que no son otra cosa que la ordenación de los asuntos propios de la comunidad en orden a propósitos específicos que para bien de ella deban procurarse, aunque en la conducción de las actividades corresponda al Gobierno la conducción de las acciones emprendidas con ese objetivo.

Por esa razón, las políticas públicas se traducen en planes y programas congruentes, que parten de diagnósticos bien elaborados y sustentados en las condiciones reales de que se parte, para poder llegar al modelo de lo que se quiere ser en el futuro, lo que demanda estrategias, tácticas actividades y acciones que permitan la transformación deseada y prevista.

El pasado martes 30 de enero se convocó en Coahuila a la consulta para diseñar el Plan Estatal de Desarrollo 2018-2023, y en el evento de arranque fue relevante el discurso que pronunció, en representación de la sociedad civil del estado, el maestro Héctor Gil Müller, director del campus en Saltillo de la Universidad Autónoma del
Noreste.

Discurso fue ese de muchos méritos y bien merece ser leído por quienes no oyeron decirlo tan bien como lo hizo el maestro Gil, pero creo que su núcleo, la más relevante parte respecto de las políticas públicas es aquella que se refiere a las virtudes cívicas necesarias para el progreso de toda república.

Dijo al respecto Gil Müller: “Hoy nos encontramos frente la apertura de estos foros, que deben ser exitosos, en la medida que la propia ciudadanía participe y se involucre en la vida pública. Platón describió al ciudadano capaz de enaltecer a su sociedad, sophia, sofrosine, osiotes, dikayusine, andreia es decir; sabio, fuerte, piadoso, justo y valiente y esas cinco virtudes eran fortalecidas por la participación. Ese era el objetivo de la virtud, convertirse en un buen ciudadano. La democracia nunca debe ser silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y los medios para resolverlos ante la ciudadanía. Si parafraseo a Alfred Smith, aquel político americano debo decir que todos los males de la participación ciudadana pueden curarse con más participación ciudadana”.

De ello depende, concuerdo, que se alcancen civilizadamente los consensos sin los cuales, expresados y recogidos conforme al orden jurídico, es imposible estructurar un gobierno apto, legítimo y respetuoso de las instituciones y los ciudadanos, en cuyo reconocimiento encuentre la fuerza necesaria para cumplir con su cometido.

“He visto muchas crisis, por aquello que ve mucho el que camina, por más distraído que sea y sé que la peor de las crisis siempre es ocasionada por el incumplimiento de nuestro menester, por no mantenernos diligentes en el oficio celosamente encargado. Nos toca a nosotros participar, proponer, asumir y enfatizar para prever lo que Coahuila será”, dijo el orador, y tiene razón, porque en la medida en que cada quien asuma sus responsabilidades, con sentido de solidaridad cívica, el camino será más claro y el caminar por el más firme y duradero.

Es hora de emprender juntos, y bien, este tramo de la vida pública con visión clara del destino que queremos, la motivación que sólo la vocación compartida puede ofrecer y la dignidad que la empresa demanda.

La amplia participación ciudadana es vital, porque, como dijo el Quijote y atinadamente recordó Gil Müller en el evento, “mejorar y cambiar la sociedad que tenemos por aquella que deseamos no es locura o utopía, es justicia”.
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