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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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29 Diciembre 2016 04:00:00
Política y gasolina
Supongo que el presidente Enrique Peña Nieto decidió que, políticamente, lo mejor era dar a conocer el gasolinazo en un momento en que él y buena parte los ciudadanos se encontraban de vacaciones.

El Presidente no ha estado visible para dar la cara. La responsabilidad de presentar y defender la medida se la dio a José Antonio Meade, el secretario de Hacienda. La labor, sin embargo, es imposible. Uno de los políticos con mejor imagen está sufriendo un golpeteo terrible. Más que anunciar la liberación del precio de la gasolina, el secretario Meade ha debido más bien dar a conocer un nuevo y complejo sistema de control de precios, el cual implica la división del país en 90 regiones. El nuevo esquema se lanza con un brutal incremento de precios.

¿Por qué no se introdujo este aumento de manera gradual? Supongo que la apuesta política es que los ciudadanos olviden el golpe antes de las elecciones de junio de este 2017 y, sobre todo, antes del proceso electoral de 2018. En una entrevista radiofónica el secretario Meade me dijo el martes 27 que espera que el impacto inflacionario se concentre en los primeros meses del año, pero que se diluya con el tiempo.

Sí es lógico pensar que el impacto irá disminuyendo, pero al final los mexicanos perderemos nuevamente una parte de nuestro poder de compra. Los aumentos salariales estarán muy lejos de compensar el golpe. Las cosas, cuidado, pueden empeorar. El actual esquema de precios de las gasolinas sólo estará vigente hasta el próximo 3 de febrero. Habrá que ver qué inventan después.

No es claro, por otra parte, que la memoria del gasolinazo vaya a desaparecer antes de las elecciones de 2017 o de 2018. El aumento del IVA del 10 al 15% en marzo de 1995 tuvo consecuencias políticas duraderas. Los propios priistas le achacaron a este aumento la caída de su partido en las elecciones de medio sexenio del 6 de julio de 1997. Algunos consideran incluso que pavimentó el triunfo de Vicente Fox en las presidenciales del 2 de julio del 2000.

Las reacciones al gasolinazo han sido abrumadoramente negativas. Ni siquiera quienes apoyaron la reforma energética han expresado su respaldo a la medida. No se trata de una verdadera apertura del mercado de la gasolina, aunque podría llevar a eso con el tiempo. El mercado sigue siendo controlado por un monopolio gubernamental. Tanto es así que el anuncio lo hizo el secretario de Hacienda y no los gasolineros en lo individual.

El principal beneficiario político del gasolinazo será Andrés Manuel López Obrador. El ya candidato de Morena es el líder visible de la oposición. Él y Morena, por otra parte, se opusieron a la reforma energética que se promovió políticamente con el argumento de que evitaría los gasolinazos e incluso reduciría los precios.

Si bien el gasolinazo es en buena medida producto del aumento en los precios internacionales del petróleo y de la depreciación del peso ante el dólar, la gente y muchos políticos están culpando a la reforma energética. De por sí, las reformas no han sido populares. La gente percibe sus costos, pero no sus beneficios. Pero el gasolinazo las convertirá en palabras malditas.

Liberar los precios de la gasolina es indispensable, pero el actual gasolinazo parece mal diseñado y peor explicado. Sólo beneficia a López Obrador. El presidente Peña le acaba de dar el mayor impulso imaginable a su candidatura.

Pensiones

El Gobierno anunció ayer que asumirá 161 mil millones de pesos de deuda de pensiones de la CFE. Con anterioridad se había responsabilizado de otros 184 mil millones de pensiones de Pemex. Al final para eso trabajamos y pagamos impuestos los mexicanos, incluyendo los de la gasolina: para cubrir sueldos, prestaciones y pensiones de funcionarios y empleados del sector público.
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