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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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26 Mayo 2017 04:00:00
Político en desgracia
El término gracia es de origen latín “gratia”, que significa benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de merecimiento.

En México los políticos encumbrados suelen medir su poder en base a los beneficios que por motivo de sus influencias logran; los favores y las canonjías cuando se está en el poder, son parte del diario vivir, es decir, gozan de la gracia de la grey política y de la ciudadanía, por lo que suelen acostumbrarse rápido a esa vida, tanto que luego les cuesta retomar el estatus de ciudadano común por considerarlo una verdadera desgracia.

En política caer en desgracia es perder el favor, la consideración, el afecto o la protección de los que están en el poder y de la elite de una sociedad. Muchos antiguos integrantes del Partido Comunista repetían la expresión de que: caer en desgracia es lo peor que le puede suceder a alguien: cayó en desgracia cuando quienes lo protegían lo olvidaron. Estas eran las expresiones más comunes para señalar que un político había sido despreciado por el presidente en turno, el gobernador o por su partido político, incluso la expresión se vertía cuando simplemente al funcionario se le había cancelado o despedido de su cargo.

En redes sociales circula con bastante éxito la reciente entrevista que la presentadora y comunicadora Adela Micha Zaga hizo al exgobernador de Coahuila Humberto Moreira. En el video de la entrevista se ve cómo “El Profe”, quien de entrada pareciera encontrarse asilado en su domicilio, le recibe con un efusivo abrazo, por su parte la invitada, de manera fría, se dispone a realizar dicha entrevista.

La primera expresión realizada por Adela fue: “van a decir que entrevisto a puro malandrín”, para después de algunos escasos minutos recordarle: “Ya no eres gobernador, ya no eres nadie”, “Ahora eres candidato, quieres el fuero”; Después, la locutora invitó a Humberto a explicar lo relativo a la deuda de Coahuila, diciendo: “Aquí traigo un ábaco para que me expliques lo de la deuda”, ante la resistencia por parte del exmandatario local para reconocer su culpabilidad, le reprimió diciendo: “empinas a tus colaboradores”, lo que el acusado sin mayor empacho reconoció.

En un momento de la entrevista la comunicadora le señaló: “a ti te acusan de tener relaciones y nexos con el narcotráfico”, el entrevistado contestó con su ya conocida retórica, a lo que la entrevistadora no dudo en aclararle: “nadie te cree nada”; entre otras muchas acusaciones vertidas por la presentadora durante el evento.

Es evidente que la desafortunada entrevista sólo sirvió para exhibir el poco respeto que ahora le guardan los medios de comunicación, los cuales intentan reflejar el sentir de la ciudadanía y hacerle entender al mismo cuál es su verdadera situación política. La realidad salta a la vista: Humberto ya no goza de la gracia del poder; su partido ha decretado su muerte en vida, no es bien visto ya por el Presidente de la República, ni por el Gobernador de Coahuila y mucho menos por una buena parte de la ciudadanía. Pareciera que no se ha dado cuenta que su conducta y negación a la realidad sólo le han servido para adelantar su sentencia: Humberto Moreira Valdés es ahora un político en desgracia, sin más alternativa que aceptar su marginación.
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