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Lulú De Koster.
Lulú De Koster.
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Es periodista, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC (1995). Ha sido Premio Estatal de Periodismo, colaboradora en redacciones de periódicos locales, editorialista, productora y conductora en medios de comunicación electrónicos. Actualmente es integrante del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (Coahuila) y los comentarios aquí vertidos son a nombre de la autora.

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08 Agosto 2018 04:00:00
Poner orden
Escuchaba una entrevista con Mauricio Merino, doctor en Ciencia Política, integrante del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y miembro del Consejo Asesor de la Red por la Rendición de Cuentas, en la que explicaba los objetivos del Sistema Nacional (SNA) y los sistemas locales Anticorrupción, y decía claramente que la urgencia es poner orden. Poner orden y establecer métodos de control en compras, asignaciones, gasto público, etcétera. Es decir, orden para revertir la problemática que ha dejado la corrupción no solamente en Coahuila, sino en el país.

Merino advierte que la articulación de estrategias entre las dependencias encargadas de fiscalizar y vigilar que los impuestos se gasten conforme a lo planeado y bajo un esquema de legalidad es lo esencial. Para Merino, el orden comienza en el trabajo conjunto entre los integrantes del Comité Coordinador que encabeza el presidente del Consejo de Participación Ciudadana y del que forman parte el Consejo de la Judicatura, el Instituto Coahuilense de Acceso a la Información, el Tribunal de Justicia Administrativa, la Auditoría Superior del Estado, la Fiscalía Especializada en Delitos por Hechos de Corrupción y la Secretaría de Fiscalización y Rendición de Cuentas.

Recordemos que las leyes reglamentarias de la reforma constitucional en materia de combate a la corrupción, publicadas en julio de 2016, han sido la de dar forma, a partir de lo planteado en la Constitución Mexicana, al SNA. Es un diseño normativo complejo, pues la coordinación entre instituciones está en el centro del propio sistema.

Entre las líneas de acción que incluso, resalta Mauricio Merino en su ensayo: Opacidad y Corrupción: las Huellas de la Captura, está la creación del SNA, como una instancia de coordinación entre las autoridades de los órdenes de gobierno competentes en la prevención, detección y sanción de responsabilidades administrativas y hechos de corrupción, así como en la fiscalización y control de recursos públicos.

Además, entre las líneas de acción del SNA y los sistemas locales, está la concentración de capacidad de investigar y sustanciar las faltas administrativas en las áreas de control interno, llevando a los tribunales de justicia administrativa la atribución de conocer y resolver casos de corrupción, así como aumentar las atribuciones de la Auditoría Superior del Estado e incrementar la vigilancia sobre los servidores públicos en una ruta de incrementar sanciones por delitos de corrupción y la obligación de presentar declaración patrimonial en el formato que, por cierto, está por definir el SNA y que replicarán los estados.

La única vía para atajar la corrupción es llevar a las instancias públicas al ideal de la “caja de cristal”, bajo principios de máxima transparencia, rendición y control del gasto, en aspectos que incluyen desde la designación de funcionarios, hasta la sanción por sus acciones pasando por el examen minucioso en la toma de decisiones y el manejo del dinero público.
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