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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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05 Octubre 2017 04:00:00
Por dos cabezas
Escuchar a Leonardo Curzio todas las mañanas en su espacio radiofónico Enfoque Noticias se había convertido para mí en un verdadero rito. Por increíble que parezca, abría los ojos a las 5:57 am y me colocaba los audífonos casi inconscientemente. Esto era cinco veces a la semana. Con 4 horas de información quedaba yo ahíta, es decir, plena, con muchas respuestas a otras tantas preguntas. La sección que más disfrutaba y nunca me perdía era La Tertulia con los analistas políticos María Amparo Casar y Ricardo Raphael. Junto con Leonardo Curzio, los tres gozaban ante mis oídos de una total autoridad intelectual.

Lo anterior no es pura retórica, es la verdad. Por ello, cuando Leonardo Curzio tuiteó que el programa siguiente, miércoles, sería el último, no pude evitar exclamar: “¡No puede ser! ¿Por qué? ¿Y ahora qué pasó?”. En la última emisión se confirmó que el programa dejaría de contar con Curzio, con Casar y Raphael. En el curso de la mañana de ayer, me fui enterando del motivo por el que Leonardo decidió abandonar el programa. “No me cesaron, me voy por mi propia voluntad. En efecto, me pidieron la cabeza de dos colaboradores”, decía un tuit de Curzio. Unas horas después leí otro, pero este de María Amparo: “Ya salió el peine a @LeonardoCurzio le pidieron la salida de @ricardomraphael y @amparocasar x sus posiciones en la tertulia de los jueves”. A su vez, Ricardo Raphael tuiteó: “@LeonardoCurzio decidió dejar 18 años como conductor @EnfoqueNoticias porque no estuvo dispuesto a cesarnos...”.

¿¿¿Quién pidió la cabeza de estos espléndidos periodistas??? ¿Cómo es posible que censuren el programa si éste tenía las puertas abiertas para todo el mundo, no importaba de qué partido era, ni cuál era su ideología? Leonardo siempre los dejaba hablar. Siempre les hacía preguntas pertinentes e impertinentes también cuando lo juzgaba necesario, pero siempre en un tono respetuoso. Cuántas veces no escuché las declaraciones de innumerables priistas. “Gracias, Dr. Curzio, por invitarme a su programa y darme la oportunidad de expresar mi opinión respecto a...”, este no es más que un ejemplo de las fórmulas con las que se dirigían al conductor. Curzio nunca fue agresivo, ni petulante, ni mucho menos grosero. Para él, no era necesario, bastaba con desarmar a los políticos con un argumentación inteligente e informada. De allí que este noticiario resultaba tan ilustrativo y tan enriquecedor. Las 4 horas pasaban en un santiamén. No las sentía.

¡No, no se vale! Este sentimiento y enojo que tengo ya lo padecí con la salida de José Gutiérrez Vivó y naturalmente con la enorme censura que sufrió Carmen Aristegui. No, no se vale que a estas alturas del partido, los mexicanos todavía padezcamos la falta de libertad de expresión. Que nos quede claro, la petición de las cabezas de Casar y Raphael es gra-ví-si-ma! ¿Cómo puede haber democracia en un país con este tipo de censuras? En ese sentido, seguimos siendo un país del tercer mundo, que en lugar de avanzar, retrocede.

No, no se vale que, después de que la sociedad civil le mostrara al mundo tras los sismos su creatividad y energía para ayudar a miles de compatriotas, se siga pensando que la ciudadanía es imbécil. No, no se vale que, en pleno arranque de las elecciones, nos priven de la opinión de analistas profesionales cuyo único objetivo es compartir con los radioescuchas la realidad mexicana.

Por más patán que sea Donald Trump, no lo imagino pidiéndole a una emisora estadounidense que se deshaga de dos periodistas críticos de su gobierno. No imagino a Macron pidiéndole al director de France Culture que sacrifique a dos periodistas porque no están de acuerdo con sus reformas. A quien sí imagino haciéndolo es al presidente de Venezuela, Maduro. Me parece que ya lo ha hecho con la televisora Caracol.

¿No que los priistas ya habían cambiado y estaban muy abiertos a las críticas? ¿Acaso la falta de autocrítica no es lo que más le reprochan a López Obrador? Lo juzgan de autoritario, de tener la piel muy delgadita y de que su opinión es la única que vale.

Dicen los priistas: “Estamos por el diálogo, queremos estar cerca del pueblo y escucharlo, son bienvenidas las críticas”. Nada más falso. Los priistas de ahora siguen siendo los mismos que en la década de los sesenta: autoritarios, sin respeto por la libertad de expresión y listos para cortar cabezas.

¡¡¡No, no se vale...!!!
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