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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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30 Enero 2017 03:00:00
¿Por qué hacia arriba?
Durante años siempre se vio a los Estados Unidos como la primera potencia mundial, la nación más segura del mundo, la nación vanguardista de la autodefensa, y esa percepción ante los ojos del mundo se fortaleció gracias a las películas hollywoodenses, sobre los temas de acción, terrorismo y no podía faltar aquellas de catástrofes naturales o el fin del mundo y como en los comics de “Kaliman”, siempre salía vencedor; nunca moría.

Desafortunadamente toda esa percepción se esfumó con la vulnerabilidad cuando el 11 de septiembre del 2001 en el acto terrorista en el corazón de Nueva York, cuando dos aviones comerciales se impactaron en las Torres Gemelas del World Trade Center.

En ese parte aguas no solamente los estadounidenses, sino también el resto del mundo se dio cuenta que Estados Unidos ya no era aquella primera potencia mundial, aquel país que nadie se atrevería a tocar no solo por su grandeza sino porque era impenetrable su sistema de seguridad.

Desde entonces ese espejismo roto no se volvió a recuperar y los Estados Unidos se convirtió en una nación igual al resto en donde actualmente ya no existe un país que pueda presumirse como potencia mundial, ni por su sistema de defensa y ni mucho menos por tener un sistema económico ejemplar ya que todo está globalizado.

Y a pesar de eso nuestro país sigue volteando hacia arriba, otros mexicanos suspirando por el sueño americano, pero más allá de eso la realidad nos dice que los Estados Unidos, es una nación como cualquier otra en donde ha sufrido sus crisis financieras pero sus autoridades tratan de actuar con rapidez como son aquellos incentivos fiscales temporales.

También ha sufrido de crisis social, desunión, y elecciones cuestionables como los que está pasando en estos momentos. Y sin embargo continuamos volteando hacia arriba y tenemos miedo de perder esa relación bilateral entre ambos países, pero la verdad no hay porque tener miedo, sino tiene que ser a la inversa.

Actualmente los estadounidenses tienen a un presidente populista, que se maneja a base de la pura imagen y manipula con ello no solo a nuestro país, sino al resto del mundo, y todos hemos caído en su juego porque estamos al pendiente de sus redes sociales influyendo en las decisiones de cada rubro como es el mundo financiero, comercial y dirigentes de naciones.

Se nos olvida que nosotros somos los expertos del populismo, pues hemos sobrevivido con muchos gobernadores populares, que han dañado económicamente a muchas entidades y aun así hemos superado esos quebrantos económicos.

Hay que dejar de voltear hacia arriba como nuestra única opción y no caer en el populismo de los comentarios porque del dicho al hecho hay mucho trecho en cada una de las “dizque” decisiones que toma el presidente de nuestra nación vecina, ya que la mayoría de esas decisiones son hasta técnicamente imposible de realizar de manera inmediata y a mediano o largo plazo el resultado final siempre va ser de manera negativa para los estadounidenses.

No hay que voltear hacia arriba cuando en nuestro propio territorio nacional lo tenemos todo, solo es cosa de dejar de ser malinchista, empezando a consumir nuestros propios productos.

Hay que aprender a voltear a ver a los lados en los países orientales y occidentales para no estar viendo solamente hacia una sola dirección y aprovechar al máximo esos convenios comerciales internacionales que tenemos con otros países y expandirnos hacia allá.

No olvidemos que también viendo hacia abajo hay otros países que, así como nosotros volteamos hacia arriba, ellos nos miran igual pero el problema es que los desairamos cuando podemos sacarle más provecho.

Hay que dejar de voltear hacia arriba y buscar el sueño americano, porque ya no hay potencia mundial, solo queda el recuerdo de ello, algo que pasó a los libros de historia junto con la guerra fría. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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