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Lariza Montiel
Lariza Montiel
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10 Septiembre 2017 04:00:00
¿Por qué rechazar la Migración?
La migración es el movimiento de población que consiste en dejar un lugar de residencia para establecerse en otro país o región, generalmente por causas económicas o sociales.

Definida así la migración, casi cualquiera de nosotros podría decir que en algún momento se ha convertido en migrante o que alguien cercano lo ha hecho, familiar, amigo o compañero de trabajo. 

Como podemos ver, la cantidad de migrantes a nuestro alrededor puede llegar a ser considerable, solo que no la notamos porque es parte de una normalidad. 

De aquí me surge la gran incógnita que titula esta columna, ¿por qué rechazar la migración? ¿Qué parte de ella nos parece reprobable como para no estar conscientes que se trata de un proceso meramente natural de acomodo poblacional? 

Siempre ha sido un tema tabú. Pero hoy por hoy además el tema está en el pensamiento colectivo, desafortunadamente en relación a la perspectiva negativa que de este fenómeno ha venido promoviendo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Efectivamente, como lo anunció desde su campaña electoral, misma que fue fuertemente aplaudida por un importante segmento de ciudadanos norteamericanos, incluyendo algunos de origen latino, muchas de las acciones políticas emprendidas ya en su gobierno son por ejemplo: El apoyo a organizaciones racistas expresados recientemente, la gestión para la construcción del famoso muro fronterizo, y ahora la eliminación del DACA.

Todas ellas encaminadas a fortalecer la visión de depuración de migrantes del territorio norteamericano. Y también todas ellas han generado una ola de pronunciamientos reprobatorios de parte de la comunidad cultural, económica y política más vanguardista. 

Esas voces, desde el interior pueden tener como propósito lograr que los equilibrios de poder del sistema gubernamental estadounidense reflexione y repare en la medida recién adoptada, a la luz ni siquiera de una visión compasiva para la comunidad migrante, sino al amparo de calcular el daño económico y social que al propio país se le puede generar al “deshacerse” de los migrantes latinos. 

Desde el exterior, lo que se busca es llamar la atención de las organizaciones internacionales de procuración y defensa de los derechos fundamentales del ser humano para que estas, con la autoridad que les es propia, pugnen por incausar al presidente Trump hacia una visión de mayor tolerancia e incluyente. 

Pero ahora bien, no nos vayamos tan lejos. Preguntémonos nosotros mismos, ¿cuál es la actitud que mantenemos hacia los migrantes? 

Por un lado están los connacionales que llegan desde otros estados de la República, o bien, de otras ciudades del estado y se asientan en esta ciudad con la finalidad de mejorar su condición económica o producto de alguna otra necesidad. 

Por otro lado están los migrantes extranjeros que llegan hasta nuestra comunidad buscando lo mismo: Mejores oportunidades de vida. Ciertamente la gran mayoría tiene sus miras en llegar al vecino del norte y solo pocos de ellos permanecer aquí en nuestra ciudad. 

Cada uno tendrá sus propias respuestas. Lo que es un hecho es que al momento de evaluar cómo nosotros, no otros, nosotros, nos comportamos con los migrantes que llegan a nuestra comunidad, probablemente tampoco salgamos tan bien evaluados. 

Así que tomemos la enseñanza de esta etapa, definitivamente muy negativa para la comunidad de latinos y mexicanos en Estados Unidos. 

Reflexionemos sobre lo positivo que el fenómeno de la migración genera en las sociedades y lo que podemos hacer para que las acciones personales y aisladas de apoyo hacia nuestros hermanos migrantes se transformen en acciones comunitarias y qué mejor, en acciones públicas que sirvan para fortalecer nuestro tejido social logrando una visión incluyente para beneficio de todos, para cualquiera que viva en territorio mexicano, coahuilense o del municipio donde residamos. 

Sí, podremos opinar sobre lo que acontece en el vecino país y señalar a su presidente por las desafortunadas medidas que ha adoptado. 

Pero lo que realmente debemos de hacer es pasar de las opiniones a las acciones, aquí mismo, en nuestra ciudad fronteriza. 

Tendamos la mano a quien lo necesite y siempre que estemos en posibilidad de hacerlo, nunca sabemos en qué momento, y tal vez sea más pronto de lo que parece. 

Por último y como nota únicamente, me alegro enormemente una noticia que leí en el Twitter: “Migrantes centroamericanos en forma inmediata se integraron a las labores de rescate en Oaxaca”. 

Repito, tratemos bien a quien busca y seguirá buscando mejores oportunidades de vida, pues en esas mejores oportunidades muy seguramente podremos encontrar sorpresas cuyo bienestar alcance a más de uno. 

Lariza Montiel Luis
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