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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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07 Octubre 2017 04:00:00
¿Por qué tanta maldad?
¿Quién sería capaz de descifrar acertadamente el comportamiento humano? En estos tiempos lo veo muy difícil.

No dudamos que siempre el ser humano haya tenido sus altas y bajas en su forma de actuar, pero ahora observamos conductas que nos llenan de horror; escenas en los noticieros que nos impactan y nos dejan un sabor de boca amargo que hieren la sensibilidad de cualquier persona.

¿Qué está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tanta maldad? ¿A qué o a quién culpar del desorden en la sociedad?

Países en guerra peleando por un pedazo de tierra; gente desplazada, sufriendo por la maldad humana. Padeciendo por seres despreciables que siembran horror y muerte a su paso.

Todo por el poder, por la ambición; países empobrecidos pero individuos portando armamento sofisticado para someter al débil.

Qué tristeza saber que existe el rostro de la maldad en individuos que solo provocan desolación, tristeza, hambre, muerte. Más triste darnos cuenta cómo toda esa maldad afecta de una manera cruel e inexplicable a los niños, a quienes se les está privando de una infancia feliz.

Obligados en no pocos casos a utilizar las armas a desde pequeños. No son los juegos de policías y ladrones de otros tiempos, no. Es la cruda realidad que hoy viven nuestros niños en algunos países en conflicto. Donde son entrenados para matar a muy temprana edad.

¿Quién es realmente el culpable de que exista tanta maldad? ¿El que provoca que exista un conflicto? ¿El que se aprovecha de una situación que genera violencia?
Para el caso es lo mismo. ¿Quién vende las armas? ¿Por qué no existe un verdadero control que impida la venta indiscriminada de armamento cada vez más sofisticado.

No me convence el argumento de que se legisle la compra venta de armas pensando en la seguridad de los ciudadanos. Detrás de esos supuestos hay un gran interés y sin duda es el económico.

Un país en conflicto sin duda que va a requerir armarse para su defensa. Una sociedad donde el consumo de alcohol y drogas se incremente entre los jóvenes y alcance ya a los niños, se va a tornar violenta tarde o temprano.

La facilidad con que se adquieren las armas representa un riesgo mayor para las familias, al ir perdiendo el control de sus hijos en el hogar.

La falta de valores, el exceso de libertades está conduciendo a la sociedad a la decadencia.

Ambición, corrupción, poder y la sobre protección a la distribución de armas, han puesto en grave peligro a los ciudadanos. No podemos afirmar que hay un lugar realmente seguro; porque en la actualidad cualquier sitio puede tornarse violento.

Prueba de ello, la masacre en las Vegas. Nadie podía imaginar que un momento de diversión se vería empañado por el ruido ensordecedor de disparos. Un solo hombre –se supo después- fue capaz de transformar en una escena de terror y de horror, la que debió ser de alegría para los ahí presentes.

Cuestionamientos han surgido después de la masacre. Una de ellas ¿Cómo consiguió las armas? Porque no eran pocas. Eran armas de distintos calibres entre los que se contaban rifles de asalto.

¿Qué pasaría por la mente de Stephen Craig Paddock para cometer un acto tan horrendo? Quizás nunca lo sabremos, porque él ya no está para contarlo.

Sin embargo, lo sucedido nos debe llevar a la reflexión. ¿Cuántos individuos como Paddock habrá por ahí? Aunque aparentaba ser tranquilo, debió guardar en su mente y en su corazón un cúmulo de sentimientos no muy buenos.

Todos quisiéramos que escenas con un grado extremo de violencia no se repitieran jamás; lamentablemente mientras no exista la intención real y responsable de legislar por el control de armas, seguiremos padeciendo esta clase de problemas.

La maldad no solo se asoma en quien compra, vende y usa las armas de manera indiscriminada, sino en aquellos que aprueban su distribución ocultando los verdaderos intereses: Poder y dinero que al fin y al cabo equivale a: Corrupción.

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