×
Ricardo Torres
Ricardo Torres
ver +

" Comentar Imprimir
07 Julio 2017 04:00:00
Por si se anula la elección
No pocos se espantan cuando se habla de invalidar una elección. Se piensa que cuando se declara nulo un proceso eleccionario, lo que sigue es el caos, porque el Estado queda acéfalo y cundiría la anarquía, al menos, mientras se vuelve a convocar a nuevas elecciones.

El siguiente es un balance necesario para disipar la falsa idea de que no se puede invalidar una elección por sus consecuencias negativas, sin embargo debemos aceptar que la justicia electoral ante un caso excepcional e ineludible deberá tomar la decisión de hacerlo. Es cierto que el cuadro no es el más deseable, pero sí el único camino frente a una realidad excepcional que no puede soslayarse.

Confiemos que respecto a la organización del proceso electoral, la mala experiencia obtenida y la autocrítica –que esperemos haya realizado tanto el INE como el IEC ante el evidente fracaso que fue la elección– provocaría que la situación no tuviera problema alguno, porque tanto el Instituto Electoral Local como el Instituto Nacional Electoral tienen montado el equipo humano e instrumental dispuesto para tal fin, por lo que el nuevo acto eleccionario se llevaría a cabo sin mayor contratiempo.

En lo que respecta a la administración pública, esta tampoco resultaría afectada en cuanto a que el presupuesto deberá estar aprobado por el Congreso hacia octubre de este año, como ocurriría aunque no se diera la invalidez de la elección gubernamental, entonces el ejecutivo interino tendría que ejercerlo desde luego con algunos cambios de personal en los primeros niveles, pero básicamente conforme al programa que le sirvió de base al Congreso para decidir los ingresos y los egresos del periodo anual.

En lo político nos enfrentaríamos a una novedad que además –como lo he sostenido en columnas anteriores– puede ser saludable. La primera es el obligado consenso para la elección del Gobierno interino por parte del órgano legislativo y la segunda es la de que ante el asombro de la decisión del Tribunal Electoral, los partidos políticos entenderán que sólo cumpliendo las reglas electorales se logrará dar autenticidad a las nuevas elecciones, tanto extraordinarias como ordinarias. Entonces los actores políticos estarán obligados a evitar coartar como lo hicieron en este proceso la verdadera libertad del votante, la equidad en la contienda, la legalidad e imparcialidad de los órganos electorales, ya que sólo así podrá haber una elección democrática y válida.

Habría incluso la oportunidad de reducir los gastos de campaña prácticamente a lo indispensable, dado el estado de interés que existiría en la ciudadanía al saber que sin recovecos ni trampas su decisión ahora sí será la única definitiva y válida.

Pero lo más importante sería que el ejercicio político de invalidez tendría como principal propósito el respeto al orden constitucional, cuyo vértice soberano se encuentra en la obligación de hacer del acto eleccionario la verdadera expresión ciudadana bajo los principios constitucionales: “libres, auténticas, equitativas, legales y directas”. Así que quien triunfe en condiciones democráticas será el único auténtico y democrático gobernador que, electo bajo estas nuevas condiciones, sin duda inaugurará una nueva época de prosperidad y civilidad que tanto necesita nuestro estado coahuilense.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add