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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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04 Agosto 2016 04:00:37
Por sus casas los conoceréis
De sus devaneos con la “casa blanca” el Presidente del país:

“Reconozco que cometí un error. Este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el Gobierno. En carne propia sentí la irritación de los mexicanos”.

¿Y ya? ¿No más? ¿Hasta ahí? ¿Y el propósito de enmienda? ¿Y la Función Pública? ¿Y el Congreso, la Suprema Corte, la iniciativa de ley 3de3, y Transparencia Mexicana? ¿Y nosotros? ¿Nosotros qué? Cuando la “casa blanca” se le vino encima, la dueña aparente afirmó que en breve la propiedad sería puesta a la venta. ¿Lo ha cumplido o no pasó de artimaña para amansar la crispación social?

Combate a la corrupción, bandera de campaña de Peña como candidato presidencial. Como en su momento De la Madrid con su renovación moral, y sus antecesores, y quienes vinieron después. Combate a la corrupción. ¿Y? ¿Sobre su prometido combate a la corrupción qué informó Peña en su Segundo Informe de Gobierno? ¿Oirían tal documento las familias Fox, Montiel y Salinas? ¿Romero Deschamps? ¿Lo aplaudiría tal cáfila de simuladores?

La seña de identidad del mexicano, la sierpe y sus millones de cabezas, una maldición que permea desde Los Pinos hasta núcleos extensos de profesionistas diversos y de miembros de la comunidad. La corrupción, que, a decir de Peña, no es exclusiva de México, sino un fenómeno mundial, casi humano, que ha estado en la naturaleza humana y en la historia de la humanidad. Un tema, remachó, “de orden cultural”. Mis valedores: ya nos tomaron la medida. Ya nos faltaron al respeto. Nos vencen por nuestra pura ignorancia, por nuestra pasividad, apatía y desidia. No más.

En fin. Nuestra corrupción, santo y seña de un México que la ha venido arrastrando desde que comenzó su existencia en su calidad de Nueva España hasta el día de hoy. Encubierta en algunos tiempos, solapada o evidente en los más, tal vez nunca antes se había atrevido a alcanzar los excesos de hoy día. Difícilmente se pudiese igualar ese aberrante foco de corrupción que, partidocracia aparte, constituye el sindicato de Pemex. El analista:

La corrupción no sólo es propia de los países pobres; es una maldición de los gobiernos republicanos porque el afán de poder es superior al bien común. La sociedad mexicana no está exenta de culpa, en lo que a corrupción se refiere. Los medios de comunicación también aparecen saturados de corrupción; el manejo de la información tiene mucho que ver con los intereses políticos y económicos.

Sobre las causas principales de la corrupción en México: falta de valores éticos entre servidores públicos y ciudadanos, ambición desmedida por el poder. Las causas de corrupción resumidas en cinco puntos: centralización del poder, dirigismo del comercio y la industria, controles excesivos, monopolio de la información, narcotráfico e insuficiente participación ciudadana en actividades de control y evaluación de la gestión pública.

Corrupción. Sucedió en abril del 2009: Los diputados congelan revisión a cuentas de Fox a pesar del ordenamiento constitucional que los mandató a aprobar esas cuentas públicas pendientes y que corresponden al 2005 y 2006. En su lugar aprueban dictámenes que consideran prioritarios, como seguridad y justicia.

Y el senador panista Ramón Muñoz: “Yo meto las manos por el expresidente, pero no, por sus gastos no”.

¿Y? ¿Qué ocurrió con las cuentas de Fox? ¿Y con las de los predecesores y sucesores? ¿Y con las de la mafia oligárquica que maneja el país? Mis valedores: es México. (Qué país).
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