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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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11 Abril 2018 04:00:00
Por una conciencia ambientalista
[email protected] lector, seguramente tú que me lees te encontrarás con la disyuntiva de lo que, para su efecto la responsabilidad civil señala por el daño o perjuicio causado a un medio ambiente tutelado, como lo es la Sierra de Zapalinamé. Sin embargo, mi tema va más allá de la sinopsis o trasfondos del asunto, es decir, hago referencia a la conciencia ambiental como responsabilidad de todos.

En días anteriores nos encontramos con la catastrófica noticia que abordó el tema en todas las redes sociales de comunicación y notas periodísticas. Sí, me refiero al incendio forestal de la hermosa Sierra de Zapalinamé, una leyenda en nuestro bello estado de Coahuila. Para la ciudadanía fue un tema preponderante y alarmante, reflejado en su participación vía los métodos de alerta y prevención, esperando pronta respuesta de nuestras autoridades, de tal manera que se saturaron las líneas de comunicación de las autoridades competentes, quienes –en respuesta inmediata– informaron a la ciudadanía de la atención de la alerta.

Hoy más que un debate entre las respuestas inmediatas de nuestras autoridades y lo que está bien o lo que está mal, está claro que no es un tema de simulacro, y mucho menos de “speech” político como lo quieren permear. Fuera de este tipo de temas o de maneras ventajosas para exponer y ver situaciones, tenemos que reconocer que se ha dado participación fundamental por parte de nuestras autoridades y especialmente resaltar las acciones de nuestra ciudadanía proactiva y ONG que inmediatamente se involucraron en el suceso, con el objetivo de brindar todo tipo de apoyo al voluntariado y brigadistas. De las casi 400 hectáreas, a pesar de ser una gran tragedia ello no debe quedar así –y no hablo de reclamos ni de teorías de la culpa–, hablo de promover una ciudadanía unida por una reforestación en pro de la restauración ecológica. Es decir, concretizar en la prevención y preservación de nuestro medio ambiente. Además, podemos asumir el reto de ante situaciones como esta, acudir con organizaciones e instancias competentes con el objetivo de redoblar esfuerzos y reforestar gran parte del deterioro causado a nuestra sierra, sin dejar de lado nunca el tema de resaltar una educación adecuada en la temática desde un enfoque de la previsión al potencial daño forestal.

Siendo una realidad actual, están encendidos los focos rojos, sabemos que existen muchas variables del daño ecológico; ejemplo de ello es el impacto que causan las actividades del ser humano en su entorno, pero también es importante señalar que nos encontramos con el deber de solidaridad hacia el reconocimiento de reestructuración y preservación del medio ambiente. Involucrémonos y encontremos la manera de cooperar, si bien organismos y autoridades de distintos órdenes están activos y tienen los elementos suficientes para fortalecer una situación desfavorable, reactivemos y aportemos con ellos ese granito de arena por nuestra tierra y los cimientos que dan la vida.
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