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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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12 Enero 2017 04:00:00
Precio administrado
Yo también rechazo el subsidio a la gasolina. Me parece inaceptable usar dinero público para reducir artificialmente el precio de un producto que, aunque afecta a todos, es usado principalmente por el 30% más rico de la población. No admito tampoco los “precios administrados”. Prefiero que sea el mercado, y no un político, el que establezca los precios de la gasolina o de cualquier otro producto.

No veo, sin embargo, que el sistema que está surgiendo para la gasolina elimine subsidios y ponga fin a los precios administrados. El viejo aparato de control ha sido reemplazado por 90 que en la frontera norte tienen que ser apoyados con subsidios, porque si no los consumidores se irían a Estados Unidos a cargar sus tanques.

El Presidente y sus voceros están enfrentando dificultades para explicar el gasolinazo y no sorprende, porque el mensaje es confuso. Nos dicen que la decisión es consecuencia de un alza en los precios internacionales del petróleo, pero establecen un precio superior al de Estados Unidos. Nos dicen que liberalizan y establecen nuevos y más complejos controles.

El problema es que una parte importante del precio de la gasolina se compone de impuestos. Para 2017 se había previsto que el IEPS sería de 4.60 pesos por litro. La cantidad bajó a 3.20 para moderar el gasolinazo, pero aun así el IEPS, sumado al 16% de IVA, lleva la carga fiscal de un litro de Magna a 33%. En Estados Unidos la cifra es de alrededor de 21%, lo cual explica por qué la gasolina es más cara en México que en Estados Unidos.

Es verdad que en Europa los impuestos son mayores y, por lo tanto, los precios. En Noruega la gasolina cuesta 40 pesos por litro, pero los noruegos no pueden cruzar la frontera para llenar sus tanques en México. El punto de comparación para millones de mexicanos es Estados Unidos. Esto lo reconocen los propios funcionarios que han anunciado un subsidio a la gasolina en la frontera.

El Gobierno quiere liberalizar el precio de la gasolina, pero pretende seguir usando las gasolinas como fuente de recaudación. Esto está generando distorsiones. Tiene lógica usar la gasolina para recaudar. Lo hacen muchos países, principalmente los europeos. Los impuestos a la gasolina son fáciles de cobrar, tienden a ser progresivos (porque la gente más rica usa más gasolina) y ayudan a la ecología ya que reducen el uso de los combustibles. Pero usar la gasolina para recaudar impuestos tiene también efectos negativos. Por lo pronto estamos viendo un movimiento de protesta que puede generar inestabilidad política.

El Gobierno calculaba obtener 280 mil millones de pesos por el IEPS a la gasolina en 2017. Esto es alrededor de 5.8% del gasto público de 4.8 billones de pesos. Si se quiere eliminar el IEPS habría que recortar el gasto en un monto similar. Pero no será fácil. El Gobierno ha ordenado que bajen 10% los sueldos y prestaciones de los altos funcionarios, lo cual representa nada más 500 millones de pesos en 2017. Otro posible recorte son los 4 mil millones de los partidos políticos. Aun así quedamos lejos de los 280 mil millones que se necesitan.

Luis Videgaray anunció un presupuesto de base cero en 2015 que no se pudo concretar. Los mismos grupos políticos que protestan por el gasolinazo no quieren perder el dinero que reciben del erario. Pero la única forma de eliminar o reducir el IEPS es buscar otras formas de recaudación o reducir los egresos por un monto equivalente. Yo voto por la reducción del gasto.

Desequilibrio

La conferencia de prensa de Donald Trump ayer, la primera como presidente electo, nos presentó a un hombre que no sólo no entiende cómo funciona la economía, sino que muestra signos de desequilibrio mental.

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