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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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12 Marzo 2016 05:08:42
PRI 2018: Osorio avanza; Videgaray no se rinde
El inédito banderazo público que esta semana dio el presidente Enrique Peña Nieto a los priistas que aspiran a la candidatura presidencial del PRI no hizo sino confirmar hacia fuera la instrucción que en corto ya había dado el Mandatario a los suspirantes de su partido: “Todos muévanse con todo”, les había dicho Peña a los políticos de su gabinete y su partido que tuvieran intenciones en la lucha sucesoria.

Pero al hacerlo público, en las recientes entrevistas que concedió, el inquilino de Los Pinos no sólo abre la baraja y da carta de normalización a la adelantada sucesión presidencial, sino que además confirma la imperiosa y urgente necesidad que tiene el partido gobernante de hacer crecer sus incipientes y atrasados prospectos para 2018, ante el avance consistente de aspirantes de la oposición.

Porque hasta ahora sólo un priista ha logrado despuntar en las encuestas presidenciales, el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y tener un solo aspirante competitivo –a dos años y meses de la elección presidencial– es un problema y un riesgo para el Presidente y el PRI, que por un lado no pueden depender de un solo hombre, que además ocupa en el Gabinete una posición de alto riesgo como responsable de la estrategia de seguridad, y por el otro, tampoco puede parecer que el grupo gobernante no ha sido capaz de consolidar perfiles y cuadros políticos firmes y atractivos para el electorado.

De ahí que la intención del Presidente, al dar luz verde a la ya adelantada carrera sucesoria, sea mostrar por un lado que no le preocupa que a la mitad de su sexenio la lucha por sucederlo ya sea abierta, y por el otro dejar que los aspirantes del PRI corran libres de trabas, frenos, y de favoritismos o vetos que limiten sus posibilidades de crecimiento. Eso sí, Peña Nieto les pone a los que se consideren “precandidatos” en el viejo partido, una vara alta si es que quieren tener posibilidades reales: “trayectoria, un buen de-sempeño de su responsabilidad y que sean candidatos altamente competitivos”.

Osorio, solo en la punta. Y hasta ahora no hay muchos priistas que encajen en la descripción del Presidente. El más aventajado según las encuestas, Osorio Chong, quizás sea también el que hasta ahora más se ajuste a los requerimientos de Peña Nieto. Trayectoria la tiene el exgobernador de Hidalgo y exdiputado federal que también coordinó la pasada campaña, aunque su desempeño, si bien tuvo algunos aciertos recientes, como la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, y los índices de inseguridad a la baja que presume el Gobierno en delitos como el secuestro, homicidio violento y extorsión, también hay grandes pendientes en la actuación del encargado de la gobernabilidad interna, si se valora lo que sucede en estos momentos en Veracruz, Guerrero, Michoacán o Tamaulipas, estados donde la inestabilidad social y política, sumada a fenómenos crónicos de inseguridad y violencia, recaen en buena parte en el ámbito de la seguridad interna de la que es responsable el titular de Gobernación.

Con todo, nadie puede negar que Miguel Osorio es hoy el priista más cotizado en las encuestas. Le sigue a una distancia prudente de 10 a 12 puntos, el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Si el banderazo de Peña Nieto es realmente abierto y no se limita al grupo cercano del Presidente, Beltrones tendría sin duda la trayectoria y formación más sólidas de todos los suspirantes priistas. El exgobernador, operador político consumado y exlíder parlamentario en las dos cámaras del Congreso, es sin duda el político más avanzado de la baraja tricolor; pero en su contra pesarían dos cosas: sus negativos, que siguen apareciendo en las encuestas –a pesar de que han podido probar señalamientos y acusaciones hechas cuando se enfrentó al entonces presidente Ernesto Zedillo– y el no ser parte del grupo mexiquense que, en teoría, llevaría mano en la sucesión presidencial.

EN el caso de Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda, y de su antiguo pupilo y ahora rival, el secretario de Educación, Aurelio Nuño. Nadie duda que Videgaray es el hombre con más poder en el Gabinete federal y el más cercano en la confianza del presidente Peña Nieto.

Pero eso no le ha servido, hasta ahora, para figurar como un aspirante real en la sucesión, y a su conocida soberbia y antipatía personal se han sumado los negativos que le provocó primero su repudiada reforma fiscal, luego el magro crecimiento económico de los primeros tres años de la administración, y ahora los millonarios recortes al gasto provocados por la crisis petrolera y el inestable entorno internacional. Todo eso ha hecho que muchos analistas y observadores, por no hablar del votante común, vean descartado al poderoso e influyente secretario de Hacienda.

Pero, contra todos los pronósticos, Videgaray no se arredra y en el ánimo del secretario aún está hacer “un último intento” por buscar la nominación presidencial del PRI. Don Luis prepara cambios y ajustes en su equipo de estrategas y voceros, a quienes ha confiado que en los meses por venir se va a jugar su resto para saber si aún puede crecer en la carrera sucesoria. La apuesta de Videgaray es, si le funciona, meterse a la pelea con Osorio y Beltrones, y si la jugada, con todo y su resto en la mesa le resulta fallida, buscar entonces sí la Gubernatura del Estado de México, para la que también se le ha mencionado.
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