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Ricardo Alemán
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24 Enero 2017 04:00:00
PRI Edomex: no va Josefina
El 17 de agosto de 2016, aquí dijimos que “para que nadie se haga bolas” –y a pesar de que una docena de aspirantes salieron del arrancadero como precandidatos–, lo cierto es que “sólo hay tres finalistas” del PRI a la candidatura al Gobierno estatal, “dos con posibilidades reales” y uno que podría pasar con muchas dificultades.

Nos referíamos –hace 5 meses– a los hoy punteros, Carlos Iriarte y Ana Lilia Herrera –en ese orden–, y al “caballo negro”, Alfredo del Mazo, quien llega a su segunda final consecutiva. Muchos consideran que Del Mazo es un “aspirante muerto”, sin embargo, en política nada está escrito y, en especial, en la política mexiquense.

Por lo pronto, hoy se puede decir que el próximo viernes habrá “humo blanco” en el PRI mexiquense y que el candidato de ese partido a la contienda para relevar al gobernador Eruviel Ávila saldrá precisamente de la terna que planteamos aquí hace 5 meses, Carlos Iriarte, Ana Lilia Herrera y Alfredo del Mazo.

Y no, cuando llegamos a la conclusión de que sólo existían tres finalistas reales no se trataba de una ocurrencia, una apuesta y muchos menos producto de una revelación divina. Todo ello, claro, a pesar de que muchos de los no mencionados mostraron enojo y reclamaron ser los preferidos.

Lo cierto es que el puntero, Carlos Iriarte, no sólo tiene a su favor la nada despreciable carta de ser el jefe del PRI en el Estado de México, sino que cuenta con el respaldo de dos de los mexiquenses más influyentes en el momento de la decisión final.

Nos referimos –también en ese orden–, a Eruviel Ávila y Luis Videgaray, a la sazón gobernador saliente del Estado de México y secretario de Relaciones Exteriores, respectivamente. Los dos ven en Iriarte a un potencial ganador en todos los escenarios de la difícil contienda mexiquense.

Pero, además, Iriarte es el priista que más conoce al PRI, ya que su formación ha sido precisamente en las entrañas del tricolor. Su madre fue jefa de calle, manzana, seccional…. Y su perfil es muy parecido al de Eruviel Ávila; viene de abajo –del proletariado– y es producto de la cultura del esfuerzo.

El de Ana Lilia Herrera es un caso peculiar. Periodista de profesión, muy joven mostró dotes para la actividad política y se ha desempeñado en distintos cargos de elección popular, el más relevante, senadora por el Estado de México, de donde fue llamada para encabezar la titularidad de Educación en el gobierno de Eruviel Ávila.

Sin demérito de sus cualidades y liderazgo político –o acaso por ello–, es una fuerte carta del PRI ante la posibilidad de que la mexiquense termine siendo una competencia entre mujeres. Todavía anoche se barajaba en el PAN la posibilidad de que su candidata al Gobierno mexiquense pudiera ser Josefina Vázquez Mota. En ese caso, el PRI tendría en Ana Lilia Herrera una carta mayor. Además de que –como todos saben–, por Morena competirá otra mujer, Delfina Gómez, impuesta por AMLO.

El caso de Alfredo Del Mazo es peculiar. Es el priísta que mejor retrata en las encuestas –encabeza muchas de ellas–, pero lo que antaño era uno de los apoyos fundamentales, hogaño es uno de sus peores obstáculos.

Es decir, se trata de un pariente cercano a Enrique Peña Nieto –Del Mazo es primo del Presidente–, lo cual lo coloca como blanco de todas las críticas producto de la malquerencia sembrada contra Peña Nieto, lo que coloca a Del Mazo en una posición vulnerable.

Dicho de otro modo, frente a la complejidad de la sucesión en el Estado de México –en donde el PRI no se puede dar el lujo de perder el Gobierno estatal, si no es que quiere perder por anticipado la presidencial de 2018–, las posibilidades de Alfredo del Mazo son pocas.

Y es que, como saben, el PAN y el PRD iniciaron un intenso proceso de consultas para llegar a una alianza “de todos contra el PRI”, con la esperanza de ganar de manera adelantada la presidencial de 2018, si es que le arrebatan al PRI el Estado de México.

Si cuajaba la alianza PAN-PRD –cuyo límite para registrarla era el último minuto de ayer–, Del Mazo sería el peor candidato. ¿Por qué? Porque sería el blanco perfecto para una celada electoral contra Peña Nieto.

Hasta anoche las posibilidades de una alianza PAN-PRD eran casi nulas, como también era difícil que Josefina Vázquez Mota aceptara ser la candidata del PAN.

Y, sin alianza PAN-PRD y sin Josefina en la boleta, el PRI tendría el camino libre y Ricardo Anaya habría perdido su boleto del tren que lo llevaría al 2018. Al tiempo.
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