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Vicente Bello
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26 Junio 2018 04:00:00
PRI y PAN tironean, desesperados, prostituyendo a la gente, ya comprándole el voto
La Comisión Permanente del Congreso de la Unión ha anunciado que, en su sesión de este martes 26, incluirá en el orden del día el tema del presunto lavado de dinero de Ricardo Anaya Cortés, el candidato presidencial del PAN, PRD y MC.

La inclusión del asunto no tiene otro propósito que “partirle la madre a Anaya”, se escuchaba ayer en el pasillerío, “para desbancarlo del segundo sitio de la carrera presidencial, y sacar del tercer lugar a como dé lugar a José Antonio Meade Kuribreña, el candidato presidencial del PRI, PVEM y PANAL:

Subir a Meade al segundo sitio tiene como objetivo colocarse estratégicamente en el escalón que antecede al sitial enorme donde permanece Andrés Manuel López Obrador (ente 25 y 30 puntos porcentuales de separación entre el primero y segundo lugares), para, desde allí, apuntalar la maquinaria del fraude, que Peña Nieto y el PRI ya echaron a andar. Maquinaria con la que pretende robarle otra vez la presidencia de la República a esa mayoría de la población que ha votado en contra del sistema priísta.

Ayer mismo, la coordinadora de la campaña lopez obradorista de Morena, Tatiana Clouthier, admitía que con el fraude el PRI es posible que tramposamente se vaya a hacer de cinco o seis puntos porcentuales de la votación por la Presidencia de la República.

Pero este cálculo está considerado desde un principio por parte de Morena, que desde hace un año insistía en que el PRI y Peña Nieto buscarán a toda costa, a ultranza, engañar, mentir, prostituir a la gente mediante la compra de votos con dinero incluso de una gran diversidad de bandas del narcotráfico, para continuar con el control y usufructo de la Presidencia de la República.

Es por esto que el mismo López Obrador, desde un principio, advertía, pedía, clamaba que el 1 de julio de 2018 –a tiro de piedra- la gente salga a votar masivamente, tomando en cuenta que esta elección no es una competencia entre partidos políticos, sino entre el pueblo –que más allá de sus filiaciones partidistas ha decidido apoyar a Amlo- y una pandilla de delincuentes que se apropió del gobierno de México desde hace varios años.

Una competencia entre un proyecto que pretende la continuación de un sistema político y económico que solo ha beneficiado a unos cuantos y que ha matado y desaparecido a miles de mexicanos, y que no tienen ningún empacho para coludirse con el crimen organizado. No es gratuito que en Estados Unidos miren a México como un Narco Estado o un Estado fallido, lo que finalmente ha convenido a los gringos, que a cambio de impunidad les ha exigido entregarles literalmente áreas económicas muy sensibles de México como el petróleo.

Y otro proyecto que aspira a cambiar radicalmente al régimen, teniendo como objetivo hacer justicia a un México despedazado casi, muerto en vida, en la ingobernabilidad en varias zonas del país; un régimen que combata con furor a la desigualdad económica, social y política que asfixia al país desde hace muchos años.

Esta semana de la víspera no se perfila fácil para nadie, porque el PRI ha convertido a la República en un chiquero y ha soltado a un buen número de gente con máscaras de cerdo con el cometido de ensuciar el proceso electoral.

En la Comisión Permanente el PRI y Peña Nieto saltaron a sus trompudos diputados y senadores para imponer un orden del día que sirva de instrumento para quitarle a Anaya el segundo lugar, y poder desde allí justificar el fraude que pretenden cuajar el 1 de julio próximo.

Pero, debe aclararse, a Anaya lo combaten no porque les represente un peligro a sus intereses, sino porque los traicionó. Esta es la versión que recorre, candente, los pasillos del PRI en los territorios del Congreso General. En un principio, Peña y Calderón habían pactado que su candidata iba a ser Margarita Zavala. Pero el ambicioso Anaya se entremetió y desjarretó no solo a Peña, sino también a Calderón.

¿Por qué tanto insiste el PRI en pelearse por el segundo sitio?, la pregunta tendría una sola respuesta: Apuntalar desde allí la justificación de un conteo que desde ahora se advierte sucio. Buscará el PRI –con ayuda del Tribunal electoral y el INE- no sólo avanzar tramposamente aquellos 5 o 6 puntos porcentuales de los que ha advertido Amlo y su equipo de campaña, sino todavía más.

Hay una desesperación absoluta en las filas gubernamentales. En tanto que por un lado acometen a Anaya para bajarlo al tercer sitio, por otro lado Peña y el PRI encienden una veladora a Ricardo Anaya, a quien a través del INE (el INE ha dado demostraciones inobjetables de que es un instrumento del Presidente de la República y del PRI) le han permitido un juego sucio, del que se quejó el panismo en el estado de México cuando Alfredo del Mazo, en la elección del 2017, prometió dinero a futuro si votaban por él.

El INE, ayer, alcahueteó a Ricardo Anaya con la entrega de tarjetas de cartón que dan la apariencia de ser un monedero electrónico. Si votan por Anaya, dice la tarjeta de marras, y gana la Presidencia de la República, entonces el poseedor de dicha tarjeta lo podrá cambiar por un bono de 1,500 pesos “a todos los mexicanos”.

Anaya incurre exactamente en el mismo delito electoral del que se quejó contra el PRI en el estado de México y en Coahuila, hace un año. Hay desesperación.
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