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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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16 Julio 2017 04:15:00
Primer aniversario
Agradecida y feliz

Mis queridos amigos: Dios es bueno y misericordioso con sus hijos amados. Cada uno de nosotros tenemos una misión de vida en la Tierra.

Agradezco a Él me haya revelado mi misión en el mundo. ¿Cuál es mi misión? Ayudar a mis semejantes a “sanar el alma”, guiarlos espiritualmente, acompañarlos en sus procesos de sanación, ya que eso a mí me alimenta el alma; es una alegría inmensa cuando terminamos la terapia.

Fui bendecida al tener a cada uno de mis pacientes y verlos más felices desde el interior, ya que no existe nada fuera de nosotros, todo allá afuera será como esté adentro de nuestra alma, es decir, si yo llevo tristeza, eso veré; si yo veo y siento alegría, eso veré hacia fuera y eso daré, “nadie da lo que no tiene” es muy cierto.

Necesitamos estar llenos de amor primero para darnos en ese mismo amor.

No puedo dejar de hablar de Dios y agradecer a Él por esta bella oportunidad estar cada domingo familiar con ustedes, que me hacen el honor de leerme y retroalimentarme con sus bellos y sentidos mensajes y llamadas, con esa sencillez y cariño que me transmiten, ¡¡millones de gracias!!

Sanando desde el Alma surge de mi propia sanación, así como lo leen mis queridos amigos tuve que sanar yo, y otorgar el perdón a quien yo misma permití que me dañara.

Es muy común que digamos que alguien nos dañó o nos ofendió o nos fregó la vida. Esta posición nos pone como víctimas y yo decidí ser “protagonista de mi vida”. Esto quiere decir que yo permito o no que algo o alguien me lastime.

Desde el momento que tuve esa iluminación, trato de no permitirle a nadie que me vuelva a lastimar, no consintiendo acciones contra mi persona o yendo a lugares en que haya personas que pudieran lastimarme, insisto, sólo uno mismo acepta o no acepta que le depositen basura.

Una breve historia dice: un “gran señor” con gran riqueza económica quiso mofarse con sus invitados y hacer menos al vecino, pobre económicamente, llevándole en charola de plata desperdicios en ella.

Al recibir el vecino tal ofensa, pues era basura, rápidamente lavó la bandeja de plata y la llenó de ricos y exquisitos manjares que llevó personalmente a su acaudalado e infeliz vecino.

Al ver los manjares dijo: ¿por qué si yo te envié desperdicios, miseria y basura, tú me mandas los mejores y exquisitos manjares?

Respondió el vecino: cada quien da lo que tiene en su alma… tengo amor y doy amor…

Tú amado lector ¿qué llevas en el alma?

Nunca pierdan la oportunidad de dar lo mejor que llevan en su alma a alguien, dar una sonrisa sincera siempre se recordará y se llevará en el alma.

Infinitas gracias a Francisco Juaristi, Sergio Cisneros, Java Duarte y demás amigos que colaboran en Elite de Zócalo Saltillo los domingos. Felicidades a todos y bendiciones abundantes.

Su amiga Verónica, hasta la próxima. Dios los bendice.

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