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Dalia Reyes
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12 Julio 2018 04:00:00
Primera vez
La primera vez se queda grabada, indeleble. Los detalles, las sensaciones, los miedos, las perspectivas, todo suma una operación cuyo resultado suele ser muy diferente al esperado; eso suele suceder con las cosas incuantificables.

Nadie se sienta sonrojado si está inscrito en el altísimo porcentaje de seres humanos quienes derivan la frase “primera vez” a la relación sexual, es común.

En esta ocasión, sin embargo, aplico la frase a cualquier ocasión o suceso que acontece sin precedentes y nos pone ante una nueva perspectiva.

¿Cuántas “primera vez” podemos acumular en la memoria? La búsqueda en Google arroja datos interesantes: a) La primera opción no es la memoria humana, sino toda clase de memorias artificiales; b) informa que contamos con aproximadamente mil millones de neuronas; c) señala la manera exponencial como la combinación de esas neuronas aumentan el almacenamiento; d) indica que ese almacenamiento de recuerdos es cercano a 2.5 petabytes; d) no tengo idea de qué es un petabyte, pero suena a espacio suficiente para guardar, una sola persona, todas las “primera vez” de la humanidad. Ya lo consulté pero sigo sin dimensionarlo.

Así las cosas, problemas de espacio no tendríamos para vivir la vida como si fuera la primera vez; es decir, si las experiencias nuevas son aquellas capaces de mantenernos a la expectativa, con la adrenalina suficiente para continuar, no hay una clara explicación para responder por qué no buscamos siempre experiencias nuevas.

En el periodismo -cuando hay un periodista de por medio- la existencia se conforma casi a diario de primeras veces: Si ellas no vienen a nosotros, nosotros las buscamos. No hay lugar para el hastío pues se da por hecho que existe, indefectiblemente, un plano poco conocido de lo cotidiano.

En una clase de lingüística utilicé cierto meme en donde un caballero honestísimo conquista a una dama asegurándole que ella es la primera mujer en su vida, mujer rubia, rubia y bajita, en esa ciudad, en ese restaurante, a esa hora… Las especificaciones se alargan tanto como Números en la Biblia. Quizá la chica no haya valorado que, con todo y eso, además de conocer a un hombre confiable, estaba viviendo una primera vez.

Si a diario repetimos una rutina que nos apresa en el tedio, pongámosla de cabeza, iniciemos con la cena y terminemos con el desayuno. Disfrutar un rápido picnic en martes, ligero vino tinto el jueves y sexo aunque no sea viernes; vestir de rojo y no de negro, regalar flores cuando solo se hayan recibido, cualquier intervención de la creatividad será una generosa aportación a las primeras veces que le hacen falta a la vida.

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