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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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04 Marzo 2016 04:00:29
Progresismo mexicano
Gran parte de mi vida, he considerado al progresismo como la mejor alternativa para una sociedad, ya que la principal virtud de esta corriente lo es: que las capacidades del individuo deben ser las que determinen el límite de sus aspiracionesy no las condiciones sociales en las que le tocó nacer. Por lo tanto, la responsabilidad del Estado radica en generar las condiciones para que sea el esfuerzo humano la única variable que determine la desigualdad social.

Incluso para Wikipedia, el progresismo, se define como: “la tendencia al pragmatismo político que abarca ideologías de la centro-izquierda y ciertas posturas de la centro-derecha. Formada por doctrinas filosóficas, éticas y económicas que persiguen el progreso integral del individuo en un ambiente de igualdad, libertad y justicia; los progresistas persiguen el ‘progreso indefinido’ en lo social, económico, político e institucional en lo que al Estado se refiere. En ese sentido es totalmente opuesto al conservadurismo.”

Sin embargo, en días pasados, cuando quien esto escribe, se disponía a desayunar con un amigo, fui increpado por él, quien al tiempo de señalarme con dedo de fuego, me reprochó un supuesto engaño de mi parte por considerarme y presentarme como una persona progresista, lo cual bajo su escrutinio personal era una gran mentira, ya que en varias opiniones vertidas por mí, he emitido juicios poco favorecedores respecto a leyes que los legisladores locales consideran como “progresistas”, tales como: “la ley de las amantes” –léase El Espíritu del Legislador 27/11/2015, y Adopciones Homoparentales, léase - Pink… Adopción Homosexual 12/02/2016–. Por lo que en consecuencia para él, el suscrito por ningún motivo puedo considerarme como progresista.

Es evidente que de manera errónea mí aún amigo y sin duda muchos más, consideran que el progresismo en una sociedad consiste en concederle a la misma, las más amplias libertades, incluso en el área sexual, al punto de pensar que el progresismo concibe el acto sexual como un juego placentero sin más complicación ni mayores consecuencias. Y si la mujer queda embarazada, ver la solución en liquidar la vida humana en el seno mismo de la madre. Como si el progresismo pudiese destruir los factores, sentimentales y emocionales, por oponerse a la concepción progresista de la sexualidad.

Niego, por ser falso, que el progresismo con el que yo me identifico y que afortunadamente viene avanzando de manera silenciosa aunque lenta en México, sea el mismo que se describe en el párrafo anterior, si no, que el progresismo por el que yo he luchado y trabajado es el que obedece a la necesidad de una reforma paulatina, por vías legales y democráticas, que rechaza cualquier intento revolucionario violento y perjudicial. Para dar paso a un sistema político basado en la democracia participativa.

Es por eso que el progresismo para los mexicanos debe ser: el que busca un sistema electoral, bajo la posibilidad latente de la revocación de los elegidos, del principio de cogestión, y la reducción y desaparición de los aparatos represivos del Estado.

El progresismo puro debe ser únicamente la lucha por el progreso, una lucha por la evolución positiva para hombres y mujeres en sus aspectos individual y social. Desde una perspectiva humanista, es decir, que todos los ciudadanos tengan igualdades de oportunidades, pero sobre todo dirigidas hacia la transformación social que lo beneficie y dignifique, y nunca para que lo pierda.
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