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Federico Muller
Federico Muller
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13 Abril 2018 04:00:00
Propuesta alternativa de crecimiento económico
Durante la XV Semana de Economía, organizada en marzo pasado por los alumnos de la Facultad de Economía de la UAdeC, se llevaron a cabo varias conferencias magistrales dictadas por miembros de prestigiados centros de investigación del país. Una de ellas examinó los factores que influyeron para lograr un crecimiento de más de 6% anual del PIB en el periodo de 1952 a 1970, mientras que el PIB por habitante lo hacía en alrededor de 3.7% anualmente, cifras que resultan muy elevadas en comparación con los crecimientos que ha tenido la economía nacional en los últimos 35 años, que en promedio no han rebasado 2.6% anual.

Aunque, según el autor de tal conferencia, a pesar de la bonanza económica, las desigualdades en el ingreso de las familias ya representaban una señal de advertencia para los futuros gobiernos; no obstante, las políticas públicas responsables de disminuir las inequidades no fueron suficientes ni sostenidas, y los resultados adversos no se hicieron esperar.

La investigación que da pie a la conferencia mencionada realizó varios hallazgos: uno de ellos fue la diferencia que existió en la productividad total de los factores (PTF) -entendida como un indicador que refleja las modificaciones que se dan en los niveles de producción, que son atribuibles al capital, a la mano de obra y a otros factores- entre aquella dorada época económica y la actual, la del modelo económico de promoción de exportaciones.

La PTF de antaño fue mayor que la alcanzada en la era de la globalización financiera y económica en la que el país está inserto. Otro dato que marcó la diferencia, por supuesto entre otros, fue que en aquel lejano pasado la tasa de informalidad con respecto a la población total era mucho menor a la que se tiene actualmente.

En 2018 tenemos una economía polarizada con muchos millones de mexicanos viviendo en la pobreza, y la mayoría desarrollando actividades poco productivas bajo el paraguas de la economía informal.

Las propuestas que se derivaron de la citada disertación fueron varias, pero citaremos algunas sólo a manera de ilustración. Dado que ha sido costoso y complicado eliminar paulatinamente los mercados informales, o mejor dicho transferirlos a la economía formal con empleos registrados en el Seguro Social y fiscalizados por el SAT, se propone elevar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que no distingue entre trabajadores formales o informarles, y resulta más difícil evadirlo.

En cambio, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) es relativamente más fácil burlarlo en los servicios que se presten entre proveedor y cliente. El IVA, aunque se considera un impuesto regresivo al consumo, se prefiere al ISR por el porcentaje tan bajo que tiene el país en recaudación fiscal, en relación con otras naciones con tamaños de economías similares.

También se propone eliminar los más de 6 mil programas sociales que tienen los diferentes gobiernos del país que no han salido bien evaluados cuando se contabiliza el número de pobres que han dejado de serlo por las transferencias de ingresos que reciben de los gobiernos.

Los aumentos impositivos y recorte de programas sociales financiarían un programa de salud universal en donde cualquier mexicano tendría el derecho a la previsión y asistencia médica; además, con los recursos obtenidos se incrementarían los presupuestos a los programas de educación, vivienda, desarrollo urbano e infraestructura carretera. Una propuesta radical, sin duda, pero poco viable políticamente, que difícilmente aparecerá en los programas de los candidatos a la Presidencia de la República.
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