×
Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
ver +
Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

" Comentar Imprimir
21 Agosto 2017 04:00:00
¡Qué miedo, el eclipse!
Los eclipses siempre han sido fenómenos cubiertos de magia: los niños se eclipsan cuando antes de nacer se exponen a los rayos del sol oscurecido y cuando nacen, labios o paladares hendidos, además de que se les forman conductas extrañas para toda la vida, cualidades especiales al estilo de la percepción extrasensorial o la visión de futuro.

Para bajar la angustia de las madres y proteger a sus bebés nonatos, la tradición recomienda que se pongan seguros, llaves, objetos de color rojo o moños para evitar esos daños imaginarios, en tanto que para bajar la angustia de los funcionarios de la educación en Coahuila (aunque otros estados se unieron a la iniciativa) la actitud mágica consistió en no sacar a los niños a recreo porque todos son tan curiosos que seguramente se le van a quedar viendo fijamente al sol y como resultado vamos a tener una generación de ciegos, o por lo menos de débiles visuales, cosa que en el eclipse del jueves 11 de julio de 1991 no sucedió, a pesar de que la situación pudo estar más fuera de control, porque los niños ya estaban de vacaciones.

Las consecuencias de aquel eclipse (que además abarcó todo México), según el Sistema Nacional de Salud, fue de 96 personas examinadas por posibles daños ópticos, 21 de los cuales tuvieron diagnóstico de retinitis solar, 13 en estadio I y 8 en estadio II.

Pero fíjese usted que la mayoría de la gente afectada tenía entre 15 y 44 años y se habían expuesto al eclipse de 7 a 10 minutos sin haber usado ningún tipo de protección. Lo curioso fue que en todos los casos se recuperó de forma total la visión en un lapso no mayor a cuatro meses. Esto no quiere decir que las advertencias de riesgo no hayan sido prudentes.

¿Pero cuál fue la diferencia entre aquel eclipse y este? La previsión. El Gobierno federal formó con suficiente anticipación la Comisión Intersecretarial para el Eclipse 1991, con el objetivo de mantener informada a la población sobre las mejores maneras de observar el fenómeno bajo condiciones de seguridad, repartiendo filtros hechos con una especie de papel metálico que resultaron eficaces para observar un fenómeno, que no volveremos a ver hasta el 8 de abril de 2024, cuando muchos de los estudiantes que están ahora en educación básica ya estarán incluso fuera del sistema educativo.

Esto es importante porque la falta de previsión pedagógica de la Secretaría de Educación, tanto del Estado como la federal, privó a las generaciones que estudian actualmente los niveles básicos comprender de primera mano un fenómeno físico extraordinario y no hicieron sugerencias al personal docente de proyectos de investigación que pudieron resultar fascinantes para todos los estudiantes.

No solamente se van a perder de las explicaciones científicas mediante la observación (obviamente no directa) y la exploración de infinidad de recursos para hacerla sino que van a estar encerrados en el salón de clase con una intensa curiosidad de presenciar el fenómeno que les producirá, en muchos casos, frustraciones que pudieran coartar su curiosidad científica en lugar de canalizarla.

Y no hubo previsión pedagógica para emitir recomendaciones a los profesores en torno a la creación de elementos de protección para observarlo con seguridad, tal vez porque la misma Secretaría de Educación no confía en la habilidad o responsabilidad de sus docentes para diseñarlos y utilizarlos.

Y por supuesto que también falló esa instancia que debe estar encargada también de la promoción de la ciencia y la tecnología en Coahuila, el Coecyt, que pudiera saber mucho de promoción de la ciencia en la industria, pero que evidentemente no sabe de la didáctica de la ciencia (creyendo que los modelos pedagógicos experimentalistas, muy fuera ya de la reforma educativa, son más adecuados que la visión de la comprensión de la Naturaleza de la Ciencia, que desde el 2001 viene a constituir la perspectiva desde la cual arranca la reforma. Revisen, si lo dudan, los libros de texto de primaria o secundaria). Y simplemente no hizo nada, desaprovechando el fenómeno que atrae fuerte la atención, por sus componentes culturales y su magnitud estelar. Lo que hizo el Coecyt es poner en sus cuentas de redes sociales artículos de otras instancias y, señores, así no se forma cultura científica.

Así que para este eclipse otra vez nos ganó la magia, el miedo y la angustia de la crítica que pudiera dar una protesta social más si llegara a pasar la temida desgracia (todos los niños se quedaron ciegos ¡imagíneselo!) y así, perdimos una oportunidad de oro de incentivar el pensamiento científico en toda esta generación de mexicanos.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2