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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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23 Mayo 2020 04:00:00
¿Qué nos espera?
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“No hay dinero público, sólo hay dinero de los contribuyentes”
Margaret Thatcher

Se habla de una nueva “normalidad” a la hora de que salgamos del confinamiento. ¿En qué consistirá realmente? ¿Qué nos espera?

No lo sabemos. Tal vez nos tengamos que esperar un tiempo razonable para irnos adaptando o construyendo la llamada nueva modalidad. Sin duda no será fácil después de que nos hemos mantenido en casa por nuestra propia seguridad, por el temor, muy legítimo, al contagio si llegamos a salir.

Llevamos ya un poco más de dos meses “guardaditos” en el hogar, sin recibir a nuestros seres queridos, sin abrazarlos y besarlos. De lejecitos nos llegan los apapachos de los nietos que nos dicen amorosos “te extraño” “ya te quiero ver”, sin duda ese “ver” se refiere a estar cerca, a compartir convivencias que este año han marcado la diferencia.

Dentro de un encierro, llamémosle, necesario, hemos podido compartir a distancia gracias a la tecnología, eventos familiares. Cumpleaños, graduaciones, fin de cursos, donde el ingenio de maestros y padres de familia han estado presentes.

La maravilla de la tecnología nos ha permitido disfrutar eventos importantes y significativos para cada familia. Momentos irrepetibles porque corresponden a una etapa en la vida de los seres que amamos.

No hemos perdido la comunicación con nuestras amistades a las que extrañamos, ¡Por supuesto que sí! porque a través de los años nos hemos acompañado no solo en la alegría sino en la pérdida también.

Hoy, todo ha sido diferente en la distancia. Cada quién en su hogar, con la esperanza de que pronto, todo esto que nos ha tocado vivir y que parece una pesadilla termine, y nos permita volver a darnos el abrazo y a retomar la convivencia.

Sin embargo, hay algo más que nos espera al regresar a la “nueva normalidad”. El empobrecimiento de miles de familias que han quedado sin empleo; el cierre de pequeñas y medianas empresas a la que la testarudez de un gobierno federal se niega a apoyar.

Hombres y mujeres, humildes, que realizaban antes del confinamiento oficios que, aunque sencillos, les permitían ganar honradamente unos pesos para vivir, hoy han visto desaparecer como por arte de magia, la seguridad de un sustento.

Nos encontraremos con la otra cara de la pandemia. La de la verdadera transformación tan cacareada: la del empobrecimiento; la del desprecio a la vida humana de los mexicanos; la del desempleo y cierre de negocios provocados por malas decisiones provenientes de quien hoy malgobierna.

La falta de sensibilidad, los oídos sordos al clamor generalizado, el desprecio a quienes nacimos en esta hermosa tierra y amamos a México, es lo que se ha manifestado en quienes por la buena o por la mala pretenden apoderarse del país. Desprecio a la clase médica y a quienes desde un principio han estado en la primera línea, al no proveerlos del equipo e insumos necesarios, no se puede negar.

La actitud prepotente de quien gobierna el país, al cerrarles las puertas a empresarios y otras más acciones tomadas desde Palacio Nacional, nos damos cuenta de las verdaderas intenciones de un grupo político que miente y que poco o nada le importa México.

“Primero los pobres” no es más que una fachada perversa no una intención humanista para rescatarlos de la pobreza.

Los caprichos más, que proyectos reales y necesarios del presidente López Obrador, están causando más daño que el beneficio que dice traerán.

Perder el empleo no debe ser nada agradable para nadie. No se trata de dar limosnas, sino de conservar las fuentes de trabajo digno para ayudar a quienes quedan como en un desierto, sin nada. Y todo por el resentimiento y la maldad de quien no tiene conciencia, menos corazón.

En plena pandemia, donde se va incrementando el número de pacientes en hospitales, aún hay reclamos de que no reciben el equipo necesario para la protección del personal y la atención a los enfermos de Covid-19. Es inaceptable.

¿Dónde están los recursos que había para emergencias? Desapareció. No conformes, ahora pretenden apropiarse de los recursos existentes de más de cuarenta fideicomisos creados para un fin determinado, como por ejemplo y para citar uno: el fideicomiso para brindar apoyo en desastres naturales, que naciera en 1996 después de ocurrido el sismo en México. NO es justo. Y no lo es por una razón, el dinero no es del presidente ni de su gabinete; menos lo es de diputados o senadores. El dinero pertenece a los contribuyentes, quienes pagan los sueldos de todos los políticos.

Estamos ante una pandemia que aún no termina y que requiere toda la atención. Lo urgente es velar por conservar el mayor número de empleos. Así que ya dejen de inventar proyectos inútiles que a nadie convencen y tratar de apoderarse de recursos que NO les pertenece.
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