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Vicente Bello
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11 Julio 2018 04:00:00
¿Qué quieren los gringos de Andrés Manuel López Obrador?
El viernes próximo, en la oficina del virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se celebrará una reunión histórica entre el equipo del candidato presidencial de Morena y funcionarios del más alto nivel del Gobierno de los Estados Unidos.

A decir de López Obrador, este encuentro puede ser visto como un indicador de que Donald Trump quiere iniciar una nueva era en la relación entre México y Estados Unidos. Y agradecía el “tratado respetuoso” con que el presidente gringo se ha estado dirigiendo el equipo triunfador de los comicios presidenciales del pasado 1 de julio.

Y, en conferencia, Amlo apostillaba: “Vamos a esperar y agradecemos mucho el trato respetuoso que hemos recibido del Gobierno estadounidense. Estamos interesados en mantener una buena relación con el pueblo y Gobierno de Estados Unidos. Son nuestros vecinos. Nos unen muchas cosas. En lo económico, lo comercial, lo cultural, la frontera (3,180 kilómetros), en la historia. Queremos una relación de amistad, respeto mutuo y cooperación para el desarrollo”.

Todo comenzó con la llamada telefónica que AMLO recibió de Donald Trump, el lunes 2 de julio, un día después de la elección presidencial. Este encuentro será la continuación de aquella llamada, decía Marcelo Ebrard, futuro secretario de Relaciones Exteriores.

Por el lado del equipo mexicano -dijo López Obrador-, los temas a tratar serán los siguientes: Tratado de Libre Comercio, Seguridad, Migración y los programas de cooperación para el desarrollo que propuso el candidato triunfador desde la noche del día de su triunfo; programas económicos, de creación de empleos, con la sugerencia de que abarcasen territorio extranacional: Desde Panamá hasta el río Bravo, para frenar la migración.

Remachaba López Obrador: “Ustedes ya conocen nuestra postura: Pensamos que la mejor manera de enfrentar el problema migratorio y la inseguridad, la mejor manera de resolver estos asuntos, pasa por impulsar el desarrollo regional de México. El que haya trabajo, bienestar en nuestro país. Y agregaría, porque también es un tema que vamos a tratar: El incluir el desarrollo y bienestar de los países y de los pueblos de Centroamérica”.

Y subrayaba: “Tenemos que atender las causas que producen la migración. La gente se mueve, sale de sus lugares de origen por necesidad, no por gusto. Lo que queremos es que la migración sea opcional, que no sea por necesidad. Que no sea por falta de oportunidades de trabajo y de pobreza, y mucho menos por inseguridad y violencia. Ese es el enfoque de fondo que queremos dar a la relación con el Gobierno estadounidense. Y agradecemos mucho el que se entienda de esa manera y de que haya indicios, con la visita del secretario del Tesoro del Gobierno estadounidense, de que podemos llegar a un acuerdo para el desarrollo, la creación de empleos y el bienestar. Eso es lo que más nos importa y en lo que más
vamos a insistir”.

El encuentro anunciado, sin embargo, no deja de provocar zozobra en los territorios del Congreso de la Unión. Incluso cuando en este mismo encuentro con los medios de información, Andrés Manuel López Obrador ha asegurado que todo lo informarán, que no habrá secretos.

Zozobra, porque vienen a hablar con los ganadores de la reciente contienda presidencial gente dura del gabinete estadounidense, como Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano.

Y junto con Este, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, y el yerno de Donald Trump y amigo íntimo de Luis Videgaray, Jared Kushner.

Nadie en el Congreso mexicano creería que es una visita de cortesía y de buenos vecinos ante la llegada a la Presidencia de la República de un gobierno supuestamente de izquierda -que en los hechos distaría de serlo, dados los nombramientos que hizo Amlo de su gabinete presidencial.

No lo han hecho explícito, ni los futuros visitantes ni los del equipo de López Obrador, pero los funcionarios estadounidense sin duda traerán en sus alforjas temas que son candentes para los mexicanos. ¿Qué posición va a sostener López Obrador ante la andanada de preguntas y exigencias que, sin duda, traerán los norteamericanos?

Si ya vendrá el secretario del Tesoro de la mano del halcón Pompeo, es de presumir que el tema de la reforma energética estará en la mesa del encuentro.

El petróleo y gas mexicano son tema de seguridad nacional para los Estados Unidos, y López Obrador ha prometido que revisará los contratos que se han firmado, y que los que estén viciados, con irregularidades, irán para atrás. ¿Se va a sostener el Peje ante la presencia de los halcones?
Migración, seguridad y comercio es una tríada generadora de grandes controversias entre los dos países.

Lo que para los estadounidenses la Seguridad es un asunto de seguridad nacional, para México es un asunto de soberanía nacional, tan lastimada en el sexenio de Enrique Peña Nieto, que ha permitido prácticamente todo de parte de los Estados Unidos.

Para el común de los mexicanos, la reforma energética fue algo así como una invasión estadounidense, similar a la de 1847; De hecho, esta determinación del sexenio de Peña cayó en el alma de los mexicanos como cuando un rayo desgaja el tronco de un árbol.

Por la reforma energética este régimen ahora capitaneado por el PRI y PAN es que los mexicanos votaron masivamente para que se fueran mucho muy lejos. Lo saben los gringos. Solo hay que esperar que esta visita no sea para echarle montón a AMLO y piense este muy bien lo que les va a contestar y cómo se va a comprometer.
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