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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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21 Julio 2018 03:00:00
Que se cuiden esos perros
Mujeres que fueron torturadas sexualmente por policías de Edomex durante un desalojo en Atenco impulsan a víctimas a denunciar delito. Contestó Peña (¿lo recuerdan ustedes? ¿Habrán podido olvidarlo?): “Para casos como este tenemos el monopolio de la fuerza”.

Los machetes de Atenco, mis valedores. Fecha infausta aquella en que una venta de flores derivó en violencia aberrante, fulgurantes rencores y sangre desparramada. Fueron los días 3 y 4 de mayo cuando, reseco el yerbajo en Atenco, sólo una chispa bastó, y unas flores, para encender la hornaza de los machetes largos en esas tierras baldías que en los planes del sistema de poder convertirían en oro todo lo que tocasen. Pues sí, pero no pasaron de ser campos de contienda entre unos machetes enardecidos y unos sicópatas disfrazados con uniforme policiaco al mando de Peña Nieto. Atenco.

3 y 4 de mayo del 2006. Ante las desmesuras que perpetraron los uniformados del Gobierno estatal contra los hombres del machete en alto, hoy que Peña, PRI y compinches se desbarrancan en el desván de la historia, rememoro las imágenes del zafarrancho que provocaron los pelotones policiacos masacrando paisanos al dictado del Gobierno estatal. Observo las fotos que certifican aquello aberrante que aconteció hace algunos ayeres y cuyas consecuencias padecen muchos hoy todavía. Mis valedores:

Estoy mirando las fotos que aparecieron en los matutinos, y el espeluzno: manos y brazos a la defensiva, cabezas resquebrajadas, rostros amoratados, bocas que chorrean sangre. Miro este cuerpo tronchado y este que, macerado a leñazos de tolete y culata de rifle, cae de rodillas, codos y frente contra el asfalto. A ese otro, cuatro de uniforme derriban a garrotazos, y ese al que llevan a rastras, válgame. Coloco a un lado las fotos y me pongo a pensar: cuánto hacía que las primeras planas no se empapaban hasta grado tal. Sangre de paisano.

Eso fue aquello terrible que aconteció a principios de mayo en San Salvador Atenco, donde ocurrieron escenas de violación a los derechos humanos de los habitantes de aquel caserío. Golpes, maltratos, manoseos nauseabundos a la intimidad de algunas mujeres, extranjeras varias de ellas, a manos, a dedos, a hormonas encabritadas de los policías del Estado de México. ¿Resultado? No son los de uniforme, sino los líderes del Frente de Pueblos en la Defensa de la Tierra, con Ignacio del Valle en un movimiento de protesta que los llevó al de alta seguridad, por más que Peña y tricolores, hoy en derrota y retirada vergonzosa, no deberían haberlo olvidado:

“¡Que se cuiden las espaldas esos perros, porque mañana, y hoy mismo, el muerto será uno de su lado. El pueblo de San Salvador Atenco tiene licencia para machetear a cualquier militar, policía o granadero!”.

Terrible violencia verbal esta de América del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en la Defensa de la Tierra, movimiento que impidió a Fox la construcción del aeropuerto en tierras de Atenco. Con la imagen de Peña y sus policías de tolete en alto, escribí por aquel entonces:

“Que se cuiden los agresores. El zacate está seco y la pradera pronta al incendio que ojalá nunca llegue a prender, Peña debe tomar nota de que el Atenco de ayer aún vive y alienta, y en él se pudiese repetir el Tejupilco de hace unos lustros, caso paradigmático que se originó también allá por los rumbos del Edomex, el de los policías de Peña”.

Y aconteció. Vencido, aniquilado por las masas sociales, Peña se hunde en el desprecio general. Que los muertos.

(Peña…).
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