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Juan Latapí
Juan Latapí
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11 Febrero 2018 04:00:00
Que se joda la gente
AHORA RESULTA QUE TODOS LOS precandidatos que andan en plena y descarada campaña son casi unos santos, una especie de redentores de la patria a los que cualquier héroe patrio les viene guango. A diario se exhiben en las redes sociales, con su sonrisa de oreja a oreja, presentándose como un dechado rebosante de puras virtudes y santas intenciones.

AHÍ ESTÁN LUCIÉNDOSE TODOS, DESDE los candidatos a la presidencia, a una diputación o alcaldías; todos, sí, todos, presumen que regalan despensas y pañales desechables, haciendo promesas sin ton ni son hasta donde su cuestionable imaginación se los permite. Aprovechan que somos de memoria corta y ya olvidamos sus anteriores metidas de pata y la cola que arrastran.

PARA ELLOS EL FIN JUSTIFICA los medios, lo importante es ganar a como dé lugar y no importa cómo, por eso brincan de un partido a otro; y si ayer eran fervientes paladines de la derecha ahora son apasionados defensores de la izquierda, sin percatarse que su ambición e intereses particulares los exhiben como meros oportunistas obsesionados con el poder sobre todas las cosas. Es esa obsesión por el poder que los hace brincar de aquí para allá en busca de fuero para continuar con sus fechorías gozando de toda impunidad.

Y SI LES PREGUNTAMOS POR la ideología del partido que los postula no sabrían qué responder y a lo mucho esbozarán un rollo cantinflesco. Y es que la ambición está aniquilando las ideologías, ahora los programas de los partidos políticos tienen como fundamento la ambición de las cúpulas dominantes y su deseo de poder por el poder mismo. Las ideologías se han diluido y han sido reemplazadas por la defensa de causas circunstanciales y no tienen otra meta que el enriquecimiento y la obtención de dinero por sobre todas las cosas.

HASTA HACE POCO ERA INIMAGINABLE que el PAN y el PRD llegaran a formar un frente común, un frente que ahora refleja claramente la intención de obtener un botín político sin importar lo incongruente y absurda que resulte de esta asociación política.

Les vale, en caso de ganar la presidencia de la República, el tiempo y el costo que tendrán que pagar para conciliar intereses tan opuestos, en mezclar el agua con el aceite, y en las concesiones que tendrán que hacer para cumplir con las cuotas y cuates.

LOS OTROS PARTIDOS TAMPOCO SE quedan atrás, también la ambición y el deseo de poder de sus cúpulas son los que los mueve. En Morena, como si se tratara del Arca de Noé, le han abierto las puertas a toda clase de políticos renegados sin importar su ideología y honorabilidad. Y también, en caso de ganar, enfrentarán una misión imposible para conciliar y –sobre todo- controlar a la voraz fauna arribista que pretende navegar en pos de algún hueso.

POR SU PARTE, EN EL PRI la orientación ideológica también pasó a la historia y ahora se ven en la necesidad de echar mano de un tecnócrata que no está afiliado. El origen del nacionalismo revolucionario del PRI, así como su fundamento pragmático en los principios constitucionales, se ha atomizado frente a una actitud –supuestamente moderna- que implica la operación del sistema neoliberal con toda intensidad, destilando corrupción e impunidad como nunca antes.

LOS DEMÁS PARTIDOS, ADEMÁS DE ser un rentable negocio para unos cuantos, cada temporada electoral se exhiben con sus mejores galas en busca del mejor postor para vender caro su amor aventurero. Por ejemplo, tanto el PVEM –el de las cuatro mentiras porque no es partido, ni verde, ni ecologista ni de México- como el PT –camaleón trasnochado- sobreviven gracias al interés que logran despertar de sus clientes de ocasión, obviamente sin ideología alguna.

POR SU PARTE LOS CANDIDATOS independientes, en muchos casos meros despechados, creen que por el simple hecho de serlo gozan de un baño de pureza que borra sus penas y pecados partidistas pasados. ¿Y la ideología de estos sujetos dónde está?

Y A NIVEL LOCAL ESTE panorama es muy similar. El PRI cree que basta postular a una buena persona, aunque sin experiencia política, para ganar; en el PAN las patadas abajo de la mesa y los turbios intereses están de a peso; en Morena siguen todos contra todos, abriéndole las puertas a quien sea; el PRD ¿aún existe? Y los demás partidos andan a la caza del mejor postor.

Y POR SI FUERA POCO, la guerra sucia ya empezó y va subiendo de tono, del comentario jocoso al sarcasmo, del cuestionamiento tramposo a la descalificación, de la ofensa al insulto y de la calumnia a la vil agresión, faltando a la verdad. No saben ofrecer propuestas claras y efectivas y se dedican a enlodar al contrincante a como de lugar, obsesionados con el poder. ¿Y la ideología? quién sabe, ¿y la gente? que se joda.

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