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Federico Muller
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25 Septiembre 2020 04:01:00
¿Qué se puede esperar de la victoria de Biden para la economía nacional?
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Las encuestas sobre la elección presidencial en Estados Unidos el próximo mes de noviembre siguen favoreciendo al candidato demócrata Joe Biden, quien mantiene una “discreta” ventaja sobre el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. Los desatinos que ha tenido este último en cuanto a declaraciones en las recientes semanas, no se sabe qué efecto tendrán el día de los comicios.

Una de las que más ha causado irritación, particularmente entre los militares estadunidenses, es aquella que el propio Mandatario ha desmentido, que dice que no dijo, cuando un medio de comunicación publicó, sin citar las fuentes, que pasaron como anónimas, que el Mandatario calificaba a los soldados americanos muertos en la Primera Guerra Mundial “como perdedores y tontos”. Afortunadamente para él, al menos en el devenir diario, ese calificativo para las Fuerzas Armadas se ha desvanecido entre la opinión pública, y no ha tenido repercusiones serias en las preferencias electorales.

Si se supone que las encuestas son premoniciones acertadas sobre los resultados de las elecciones, y se lleva la victoria el candidato demócrata, los efectos para la economía mexicana, según algunos estudiosos de las relaciones bilaterales, no serán muy halagüeños. Aunque en ambos candidatos predomine una ideología similar en cuanto a la cosmovisión de la economía, las diferencias podrían ser los matices en la forma de actuar ante el vecino del sur.

A la hora de gobernar, las mayores presiones económicas para nuestro país en las últimas décadas, han venido de los demócratas, que por cierto han sido menos estentóreas que las de los republicanos, pero más perjudiciales, sin olvidar que fueron Clinton y Obama. El primero inició la construcción del muro fronterizo con México, y el otro, a pesar de ser el primer presidente de color, aplicaba una política de deportación masiva de indocumentados (hispanos, asiáticos y africanos) hacia sus países de origen, que alcanzó niveles récord, para aquel entonces, más de 2 millones de deportaciones en ocho años de gestión, de las cuales alrededor de 40% correspondió a mexicanos. Tampoco omitir que fue un republicano quien impulsó y firmó el TLC. Aunque el comportamiento histórico no sea un factor decisivo en la toma de decisiones, puede ser un referente plausible.

Es probable que con la llegada de Biden, el recién suscrito acuerdo de comercio T-MEC sea acompañado de algunos convenios paralelos, en el sentido de un control más estricto en el comercio, que considere estándares más elevados en medidas y protocolos sanitarios. Hipótesis que se robustece porque la compañera de fórmula del candidato es la senadora K Harris, quien desde su posición en el Congreso se opuso a la firma del T-MEC.

Otro aspecto que puede estar en juego en los entresijos de la política, es el candente tema sobre la regulación sanitaria de la pandemia. El actual Presidente estadunidense ha dicho que minimizó los efectos de la misma, quizá consternado por las más de 5.7 millones de personas infectadas por el virus, y los más de 177 mil 179 fallecidos a causa del mismo, cifra que seguramente se incrementará para el día de las elecciones (3 de noviembre). Los previsibles cambios en la política de salud formulados por el actual contendiente a la Presidencia, es probable que antepongan los intereses de la salud de millones de estadunidenses sobre las actividades económicas no sustantivas, lo que ralentizaría el comercio con nuestro país.     
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