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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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04 Marzo 2015 04:00:51
¿Qué sigue después del ‘mea culpa’?
Cuando el Presidente reconoció, varios meses después, lo que han dicho en todos los tonos posibles muchos mexicanos: que el país vive una crisis de credibilidad y confianza, lo que hizo en realidad fue entonar un mea culpa con el que aceptó la responsabilidad en el desánimo social provocado por la falta de logros en su administración, la inseguridad y violencia reflejada en casos como la tragedia de Ayotzinapa, y las sospechas de corrupción que han tocado a su círculo cercano.

Antes de partir a Londres, y ante la prensa extranjera, Enrique Peña Nieto confirmó lo que días antes dijeron sus asesores y voceros, desde el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, hasta el presidente del PRI, César Camacho, quienes admitieron la “crisis de credibilidad” y el “hartazgo social”, que ya era evidente con el derrumbe de la popularidad presidencial y de la intención del voto del partido oficial.

“Hoy hay, sin duda, una sensación de incredulidad y desconfianza (...) Ha habido una pérdida de confianza y esto ha demostrado suspicacia y dudas”, dijo Peña Nieto. Pero a diferencia de sus asesores, en concreto de Aurelio Nuño, quien, en tono soberbio dijo que “no vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas”, el presidente habló de “reconsiderar” el rumbo de su administración.

El Presidente habló de cambios en su Gabinete, aunque no concretó cuáles ni en qué momento; pero después de una declaración como la que hizo, donde reconoce que “aún estamos a tiempo de dar resultados”, la lógica política y la más elemental congruencia, diría que el siguiente paso de Peña Nieto tendría que ser un “golpe de timón”. Y eso pasa, necesariamente, por lo que ha negado y resistido el cinismo y el autismo que rodea al Presidente: un rediseño total de su equipo y un cambio de fondo en su estrategia de Gobierno.

Si el presidente habla de “dar resultados”, es claro que la falta de éstos, en ámbitos como el económico y el social, fue lo que llevó a su administración a una de las peores crisis que se recuerden antes de la mitad de un sexenio. Falta de crecimiento económico, irrupciones sociales en varios estados, inseguridad y violencia del narcotráfico y sospechas de corrupción que tocan directamente a la casa presidencial, no se resolverán con cambios “de maquillaje” ni con demagogia discursiva.

El viernes, a su regreso de Londres, Peña Nieto tendrá la primera oportunidad de mostrar qué tan honesto fue su “mea culpa”. Ese día se vence el plazo para que su director de Comunicación Social, David López, hoy candidato a diputado plurinominal del PRI, presente su renuncia. Las versiones que se escuchan es que el cargo podría asumirlo el actual vocero presidencial, Eduardo Sánchez, lo que sería confirmar el poder y la influencia de Aurelio Nuño, o que el Presidente podría optar por comunicadores de mayor experiencia y trayectoria como José Carreño Carlón, actual director del Fondo de Cultura Económica, u Otto Granados Roldán, actual embajador en Chile, ambos ex voceros de Carlos Salinas de Gortari. La comunicación ha sido una de las muchas fallas del gobierno peñista y, aunque no es la más grave, de la decisión que tome el Presidente en esa área se verá si realmente habrá “cambio de rumbo”. Ese sería apenas un primer paso, el otro sería saber si sigue habiendo “intocables” e “inamovibles” en su Gobierno, como el polémico Luis Videgaray, el renunciante Miguel Osorio Chong y el soberbio Aurelio Nuño. ¿Qué sigue después del “mea culpa”?

NOTAS INDISCRETAS… Qué tan fuertes estarán los intereses que rodean a la próxima privatización de los ingenios que a un particular, que se presentó ante el FEESA para buscar un acuerdo en el que le paguen una compensación por el embargo dictado a su favor por un juez de los terrenos donde se asienta el ingenio Plan de San Luis, el director Corporativo y Jurídico del organismo, José Manuel Razo, le respondió con una amenaza: “Si llegas a promover un trámite contra la venta, te haremos caer todo el peso del estado en tu contra”, dijo el funcionario al particular que se atrevió a reclamar lo que le corresponde conforme a derecho. ¿Esa será la tónica con la que Carlos Rello venderá los nueve ingenios en manos del Gobierno?...Los dados mandan Serpiente. Caída libre.

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