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Juan Latapí
Juan Latapí
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04 Junio 2017 03:10:00
Qué tan cerca
EN COAHUILA EL VIEJO RÉGIMEN está nervioso y preocupado; los resultados de hoy le son de vida o muerte. Sabe que 88 años son muchos y que los tiempos han cambiado, que ha ido perdiendo el control de los hilos, sabe también que su permanencia en el poder está en riesgo; no es poca cosa.

MIENTRAS TANTO, LA GRAN MAYORÍA esperamos y deseamos que el proceso de hoy sea concurrido y respetado. Que el gran derrotado de hoy resulte el abstencionismo, que el voto comprado no le funcione a los traficantes de votos, esperamos que el voto útil sirva de algo y que sea el voto inteligente el que triunfe, aunque esto último sea una utopía.

ESPERAMOS QUE QUIENES RESULTEN ELECTOS lo sean por un margen claro y convincente, que cumplan con lo que nos han prometido, que integren sus equipos de trabajo con personas calificadas y honestas -incluso invitando a sus oponentes-, que hagan a un lado a los improvisados, advenedizos, recomendados y a los vendedores de espejitos.

TAMBIÉN ESPERAMOS QUE NO PIERDAN piso, que trabajen como lo hicieron durante la campaña, que escuchen, que interactúen con la gente, que anden de buenas, que sean incluyentes, plurales y que no escuchen el canto de las sirenas. Pero también esperamos que nos digan cómo le vamos a hacer si no cumplen con sus promesas y fallan.

ESPERAMOS TAMBIÉN QUE LAS HERIDAS ocasionadas por la guerra de lodo y otras inmundicias sanen lo más pronto posible, que la razón recupere el terreno que ha perdido frente a la pasión. Aunque esperamos que quienes no resulten electos acepten los resultados; desafortunadamente todo hace suponer que será menos que imposible.

PERO SI EL VIEJO RÉGIMEN se opone a respetar la voluntad de la mayoría y recurre a las sinvergüenzadas de siempre, a la elección de Estado, al carro completo, ya no la tendrá nada fácil. Nunca antes como hoy el hartazgo se ha hecho más patente y difícilmente nos quedaremos con los brazos cruzados. Actualmente –como dice el historiador Lorenzo Meyer- la sociedad ha sido capaz de dar forma a una oposición efectiva, basada en el hartazgo de la corrupción, los abusos y la infectividad.

RECURRIR A LA ELECCIÓN DE Estado es darle una patada al avispero y peor aún porque dentro de un año habrá elecciones para alcaldes otra vez aquí en Coahuila. Aunque utilicen a sus testaferros y jilguerillos, difícilmente se las vamos a creer. No importa que recurran al viejo truco de repartir prebendas abusando de la necesidad y de la ignorancia; cada vez convencen menos.

EL VIEJO RÉGIMEN SABE QUE está agotado, que carece de vigor para reinventarse, para innovar y para colmo su cúpula está dividida. El régimen aún no ha sido capaz de darse cuenta –y mucho menos reconocer- que está en decadencia y que cada vez le resulta más difícil combatir la corrupción, erradicar la impunidad y garantizar la seguridad.

Y SI EL VIEJO RÉGIMEN llegara a ganar se vería obligado irremediablemente a realizar verdaderos cambios de fondo y dejar de utilizar los mismos rollos de siempre, sin embargo, eso de los cambios no se le da, va contra su esencia; a lo mucho que llega es a cambiar para que todo siga igual. Forzosamente tendría que empezar por reconocer que está en crisis, que las instituciones se han devaluado junto con él y padecen una severa crisis de credibilidad.

ES UNA CRISIS QUE EL mismo régimen ha ocasionado y de la cual todos somos cómplices con nuestra apatía e indiferencia. Basta ver la despolitización y apatía de los jóvenes; no es posible que estén más preocupados por abastecerse de cerveza que por acudir a votar.

POR OTRO LADO, QUIENES RESULTEN electos, por el simple hecho de ganar la elección no es garantía que todo será diferente, que el bienestar común aparecerá por arte de magia y que la injusticia terminará. Ganar la elección representa tan solo el uno por ciento de inspiración y el otro 99 por ciento será de transpiración, de mucha friega. Están obligados a promover un cambio, a ser incluyentes, predicando con el ejemplo en el combate contra la corrupción, a la impunidad y a la simulación, para empezar.

PARA BIEN O PARA MAL, hoy podremos saber qué tan cerca estamos de iniciar un cambio o qué tan cerca estamos de cancelarlo. Aunque suene a sueño guajiro, cada vez somos más quienes aspiramos a la justicia, la honradez, la efectividad y a la equidad.

Hoy puede ser el día, vale la pena intentarlo, pero sobre todo participando.

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