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Querida Ana
Querida Ana
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08 Septiembre 2017 04:00:00
Querida Agradecida
QUERIDA ANA:

Le escribo como una manera de agradecimiento hacia una señora que en un viaje fue mi ángel de la guarda. Sé que ella nunca va a saber mis sentimientos, pero hago esto porque ella no es la única persona que ayuda a quienes lo necesitan y todos esos que dan una ayuda a gente en problemas, como me sucedió a mí, merecen saber que su ayuda es agradecida y Dios los bendice.

Tengo 56 años y por circunstancias tuve que viajar sola en avión, llegar al aeropuerto de Dallas, Texas, y luego tomar otro avión a mi destino. Tenía mucho miedo a viajar por primera vez sola en un avión, y más en un país extranjero porque aunque hablo algo de inglés, los nervios atacan y te aseguro que sentía que todo lo que escuchaba y trataba de leer, estaba en chino, no en inglés. Tomar el avión en México no fue problema, pero cuando bajé del avión en Dallas, no supe qué hacer. Seguí a otras personas hasta inmigración, donde supuse tenía que enseñar mi pasaporte y la visa, pero no estaba segura en cuál línea formarme.

De pronto, una señora bajita, de pelo oscuro y como de 60 años, se dirigió a mí y en un español no muy perfecto y con acento, pero comprensible, me preguntó si viajaba sola.

Le dije que sí y como creo que el miedo se reflejaba en mis ojos, ella me llevó hacia la línea que me correspondía y me esperó a que pasara, luego me llevó hacia la reclamación de equipaje y aunque el de ella llegó antes, esperó hasta que localicé el mío para ir hacia mi siguiente registro, el que ella me indicó dónde estaba. Ella iba hacia otro lado del aeropuerto, pero se tomó la molestia de llevarme hasta el final. La hermosa señora nunca me dijo su nombre y yo con todos mis miedos y nervios nunca se lo pedí. Pero pido a Dios que la bendiga, porque si ella no me hubiera ayudado me habría perdido en ese gran aeropuerto.

Por favor Ana, le pido que publique mi carta para reiterar que todavía hay muchas personas que son muy buenas en este mundo y que hacen lo que sea para ayudar a desconocidos a quienes jamás volverán a ver. Gracias por su atención. La saludo con aprecio.

AGRADECIDA

QUERIDA AGRADECIDA:

Me da mucho gusto publicar su carta y comprendo todo el agradecimiento que siente hacia esa buena señora que la ayudó en esos momentos de angustia muy normales en una persona que se siente perdida en un lugar desconocido, y en especial, donde todos hablan una lengua que, aunque conocida, no es dominada.

También se puede solicitar ayuda a los o las sobrecargos del avión, para que al menos ellos recomienden qué hacer. Me alegra que ese “ángel de la guarda” apareciera en esos momentos tan difíciles para usted.

ANA
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