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Querida Ana
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24 Agosto 2017 04:00:00
Querida Compartiendo
QUERIDA ANA:

Tengo una hija que ya estudia una maestría. Cuando estudiaba en la universidad, trabajó medio tiempo, durante una temporada, en la biblioteca de una escuela preparatoria. Un día, platicando con una de las alumnas, le dijo la chica que no podría asistir al baile de graduación porque no tenía dinero para comprar un vestido formal. Mi hija le dijo que ella le prestaría uno, ya que eran de la misma talla, y que si le quedaban los zapatos también se los prestaba, así como los accesorios. La muchacha la abrazó emocionada. Y al día siguiente mi hija le llevó el vestido.

La primavera pasada, cuando ambas andábamos en su recámara, arreglando su clóset y sacando la ropa que ya no usa, vimos que había acumulado varios vestidos. Vestidos para bodas y fiestas que no había vuelto a usar y que no volvería a usar.

Así que recordando aquella experiencia decidimos ir juntas a una preparatoria de la ciudad para ver si alguna de las muchachas pudiera necesitar un vestido para su baile de graduación.

Le dijimos a una de las secretarias que por favor preguntara, que teníamos cinco vestidos, y que se fijara que fueran de la misma talla de mi hija. Esa misma tarde nos llamó.

Cuando llegamos había cinco chicas esperándonos y como ya llevábamos los vestidos, vimos la cara llena de emoción de las muchachas, y una de ellas estaba allí con la mamá, quien nos miró y nos ofreció una gran sonrisa y un abrazo.

Ana, recuérdeles a sus lectores que cuando limpien sus clósets pueden donar sus vestidos de fiesta a una preparatoria o a chicas de la universidad. Al hacerlo tienen la oportunidad de darles a esas muchachas un recuerdo inolvidable. Gracias por publicar mi carta. Reciba saludos afectuosos y felicitaciones.

COMPARTIENDO

QUERIDA COMPARTIENDO:

Me parece excelente su carta con esa sugerencia tan maravillosa. Gracias por ella. Todos o casi todos hemos visto en el cine o en los cuentos infantiles, pero pocos comprendemos que también nosotros podemos desempeñar el papel de Hadas Madrinas.

Tal vez no demos zapatillas de cristal o pongamos a la disposición a un guapo príncipe, pero podemos ayudar a hacer realidad el sueño de una joven.

ANA
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