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Querida Ana
Querida Ana
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28 Agosto 2018 04:00:00
Querida Consejo
QUERIDA ANA:

Fui, como otras veces, al supermercado con mi hijo de 10 años. A él le ha gustado jugar últimamente juegos de video muy diversos. Pues en esa ocasión, hace unos días que fuimos al super, me dijo que le comprara un juego de esos y yo no quise, y no me di cuenta, pero tomó un juego y se lo llevó a casa sin pagar. Cuando llegamos a la casa me dijo lo que había hecho. Dijo que me decía porque nunca lo había hecho y se sentía muy mal, porque sabía que eso es robar y es algo muy malo. Obviamente lo regañé y le dije que en castigo no iba a jugar ningún juego, tampoco podría ver televisión ni salir con sus amigos durante un mes. Aceptó su castigo y luego me dijo que lo merecía y aceptaba todo lo que yo le dijera.

Soy madre soltera y no estoy segura si hice lo correcto. Pero me he puesto a pensar: ¿debo regresar el juego al super? Por favor dígame qué hacer. Le doy las gracias.

CONSEJO

QUERIDA CONSEJO:

El castigo estuvo bien. Pero no fue suficiente. Su hijo necesita entender perfectamente que robar en las tiendas y en cualquier parte y lo que sea, así sea una flor de un jardín público, es un delito serio. Vaya al super acompañando a su hijo, busquen al gerente de la tienda y explíquele que su hijo tomó el juego y quiere disculparse en persona y quiere pagarlo. Ya que el niño haya hecho eso, que lleve el juego y lo pague con el dinero que usted le dé para sus gastos cuando va a la escuela o el fin de semana.

ANA

CONFIDENCIAL PARA ESPIRITUAL:

Me viene de maravilla este pequeño espacio para decirte mi opinión sobre lo que me preguntas. Por lo que me dices gran parte de tu vida has recibido conocimientos espirituales. A veces volamos tan alto que nuestra alma se remonta hasta el cielo, percibe la magia de la vida y navega entre los elevados reinos espirituales. Es algo maravilloso y así debe ser.

Pero también debemos poner los pies sobre la tierra. Incluso el árbol más alto, aquel que se eleva varias decenas de metros por encima y que sentimos que “rasca” el cielo”, tiene raíces muy profundas en la tierra. Cuanto más alto deseemos viajar en el plano espiritual, tanto más tenemos que aprender a pararnos en la tierra. Nuestras raíces también necesitan entrar al fondo de la tierra, como esos catedralicios árboles que casi creemos llegan al cielo. Espero encuentres el término medio que te hará sentir muy bien.

ANA
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