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Querida Ana
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26 Febrero 2018 04:00:00
Querida Desairada
QUERIDA ANA:

Hace 24 años tuve una hija de un muchacho que no quiso casarse conmigo. Yo tenía 17 años y como mi papá, viudo ya, pues mi mamá había fallecido cinco años antes, me dijo que no llegara a la casa cargando a la criatura, decidí darla en adopción. Fue la decisión más difícil que he tenido en mi vida y siempre he pensado en mi hija y llorado su ausencia. Nunca me casé ni tuve más hijos, por eso añorarla y pensar en ella ha sido un motivo principal de mi vida.

Hace cinco años, después de investigar mucho, localicé a mi hija. Me atreví a buscarla personalmente y nos encontramos. Fue el momento más emocionante que pude tener. Era como ver la luz después de años de oscuridad. Después de encontrarnos, ya teniendo ella mi teléfono y domicilio, me dijo que sus padres adoptivos no estaban contentos con que me hubiera visto y no quieren verme. No encuentro la razón de ello, porque ella adora a sus padres adoptivos y yo no pienso hacer nada para que eso cambie ni deseo introducirme en sus vidas. Sólo quería verla y si es posible verla cuando ella lo desee y si no quiere, pues respetaré su decisión.

El problema es que mi hija va a casarse dentro de poco tiempo. Me dijo que le gustaría mucho que yo estuviera presente, aunque no como su mamá, pues sus padres adoptivos estarán en la ceremonia como lo que son. Pero hace un mes me buscó y me dijo de parte de sus padres que no seré bienvenida en su boda. Así que me pidió que no asistiera y yo acepté su decisión.

La semana pasada, para mi sorpresa, recibí una invitación para la boda, incluía una tarjeta para confirmar la asistencia. Yo de inmediato llamé y di mi nombre. Fui a comprar un vestido y zapatos apropiados. Sin embargo, el fin de semana ese llamó mi hija para decirme que la invitación era para que yo la conservara como recuerdo, pero que no fuera a la boda. Eso me entristeció mucho. Si la invitación era sólo para recuerdo, ¿por qué no me incluyó ella una nota diciéndome eso? Una amiga querida me dice que vaya cuando menos a la ceremonia religiosa. ¿Usted qué piensa?

DESAIRADA

QUERIDA DESAIRADA:

Tu hija debió haberte llevado la invitación y decirte que era para que la conservaras como recuerdo. Tú ya te habías hecho a la idea de no asistir, y recibirla hizo que te ilusionaras. Fue una desconsideración de su parte o pudieras llamarlo un error. Te sugiero lo siguiente: si puedes, ese día haz un viaje con alguna amiga, aunque sea corto, pero sal de la ciudad. Y si no has enviado un regalo, no lo hagas, quizás sus padres no deseen que conserve algo tuyo. Comparto tu decepción, pero te animo para que no te entristezcas, la vida da muchas vueltas y no sabes qué puede traerte cuando menos lo esperes.

ANA
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