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Querida Ana
Querida Ana
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09 Enero 2018 04:00:00
Querida Enamorada
QUERIDA ANA:

Soy una señora joven, tengo 24 años. Tengo dos hijos, el mayor tiene 4 años. Mi esposo es un hombre de 25 años, muy bueno, es muy cariñoso conmigo y los niños y sé que me quiere mucho. Tiene muy buen trabajo y hace un mes terminó su carrera, pues cuando nos casamos dijo que quería darnos todo a mí y a los hijos que tuviéramos y continuó estudiando. El título va a ayudarlo a ganar mejor, dice él, y que vamos a vivir mejor. Como ves, no tengo ningún problema a simple vista, pero sucede que hace ocho años tuve un novio en el pueblo donde vivía y a pesar de que estábamos muy jóvenes, nos quisimos mucho. Al cumplir 17 años me vine a esta ciudad y nos escribíamos y nos jurábamos amor, pero después empecé a tener muchos pretendientes y dejé de contestar sus cartas. Después me casé y supe que él había sufrido mucho y estaba muy triste. Así pasaron los años en los cuales nos mandábamos saludos. Luego mandó decirme que tenía ganas de verme y que cuando fuera al pueblo le avisara.

Hace como un mes fui y fueron a buscarlo donde trabaja y vino luego luego. Nos encontramos debajo de un árbol, no nos dijimos nada, nos tomamos de las manos y los dos teníamos los ojos llenos de lágrimas. Dimos una vuelta y me besó. Me dijo que nunca me había olvidado y seguía queriéndome a pesar de que hacía año y medio se casó y esperan a su primer hijo. Nos dimos cita a los 15 días para encontrarnos aquí. Nos fuimos a un lugar e hicimos al amor. Él quiere que tenga un hijo suyo, dice que nadie va a saberlo, sólo nosotros, que es lo único que falta para completar nuestro amor. Yo me animo, ya que de verdad lo quiero, es muy guapo y me gusta. Quiero a mi esposo, porque es el padre de mis hijos, pero el otro es el amor de mi vida. Me confío a usted para que me aconseje, tengo miedo de cometer una locura. Le cuento mi problema porque todos verían pecaminoso este amor, pero es limpio y no me pesa lo que estoy haciendo. Sé que estamos pecando de adulterio, pero en el corazón no se manda. Lo siento por mi esposo y mis hijos, pero no puedo dejar de verlo. Estaré pendiente de su consejo.

ENAMORADA

QUERIDA ENAMORADA:

No estás pidiendo consejo, sino aprobación a lo que haces, ya que dices que no puedes dejar de verlo y que no te pesa. Desapruebo, como cualquiera lo haría, tu conducta, pues además de cometer adulterio, incurres en una gran injusticia con tu esposo que te ama, te respeta y trata de superarse para darte a ti y sus hijos lo mejor. También él es injusto con su esposa, que espera a su primer hijo. Tú tuviste la oportunidad de haberte casado con él y no lo hiciste. Así como ahora buscan la oportunidad de verse, ¿por qué no lo hicieron cuando estaban solteros? Por favor, no vuelvas a ver a ese hombre ni una vez más. ¿Temes cometer una locura? Te vas a hundir en la traición y vas a arrepentirte. Perderás tu vida tranquila al lado de tu esposo e hijos. Y los vas a perder a ellos. Te ruego que recapacites y te olvides de ese otro hombre.

ANA
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