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Querida Ana
Querida Ana
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11 Abril 2018 04:00:00
Querida Intimidada
QUERIDA ANA:

Soy una joven de 14 años, estoy en segundo de secundaria. Ayer leía un interesante artículo en una revista acerca de la intimidación o bullying y cómo detenerlo. Todo lo que hice fue reírme. Esos adultos que escriben piensan que saben cómo detener eso, pero francamente no saben. Conozco por experiencia cómo se siente ser hostigada. Soy alta y de complexión robusta y me han dicho “Hulk” y otras cosas por el estilo. He sido blanco de burlas y creo que hasta de odio (al menos así lo he sentido y no sé por qué) y duele mucho.

Le estoy escribiendo porque el artículo de la revista da “consejos” sobre cómo detener la intimidación (o bullying). No conozco a una sola muchacha de mi edad que usaría alguno de ellos. Ellos sugieren decir: “Estás tratando muy duro de molestarme. Cuando haces eso te sientes bien. Te sientes poderoso…”, etcétera, etcétera. Nadie que yo conozca diría algo como eso.

Algunas veces ignorar a esas personas funciona, pero también puede llevar a alguna pelea. No importa qué se haga, no se puede parar. Las personas dicen que la vida hogareña de quienes hacen eso es la causa o que lo hacen debido a la baja autoestima. Pero yo pienso que lo hacen porque piensan que es CHISTOSO.

Por favor, publique esto para que otras muchachas que están siendo afectados por bravucones o malos compañeros recuerden que no son feas, que son hermosas, aunque a algunos no les parezca, y que algún día seguramente serán mejores que los que se burlan.

Gracias.

INTIMIDADA

QUERIDA INTIMIDADA:

Gracias por tu honesta carta. Lamento infinitamente que te hayan lastimado intimidándote o haciéndote bullying. Intimidar no es chistoso. Debería haber cero tolerancia para este tipo de comportamiento en las escuelas por parte de los directivos, maestros y administradores. Intimidar puede ser destructivo. El hostigamiento sistemático puede causar violencia. Más, mucho más se debe hacer para erradicar este abuso para que todos los estudiantes puedan seguir con su educación en un ambiente seguro y armónico.

Y entre los adultos esto también se da. Es una pena que entre quienes aún siendo adultos hacen eso, no hayan madurado para saber que pueden hacer mucho daño y provocar un problema serio con quienes dañan. Reflexionen sobre eso quienes reconocen que son proclives a burlarse por algún “defecto” o algo “diferente” en los otros.

ANA
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