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Querida Ana
Querida Ana
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27 Junio 2018 04:00:00
Querida Irlanda
QUERIDA ANA:

Cuando yo tenía 18 años (lo recuerdo porque acababa de cumplirlos y me habían hecho una fiesta muy bonita mis papás), el papá de una íntima amiga mía falleció en un accidente. Ella era de mi edad y su papá tenía 40 años. El señor había sido muy aficionado a las motocicletas y en ese entonces tenía dos de muy buena marca. Para mi amiga fue una gran tragedia, pues adoraba a su papá y era hija única. Yo la acompañé en todo momento, desde que ella misma me avisó del accidente de su papá.

Esa noche me quedé con ella en su casa, todavía no llevaban el cuerpo a la funeraria. Por la mañana me fui a mi casa a cambiarme de ropa y quedé de encontrarla de nuevo en la funeraria. Al llegar allí me sorprendió ver a muchos señores vestidos con pantalón de mezclilla, algunos con camiseta, otros con camisa, pero casi todos con chaqueta de piel. Y muchas motos afuera, estacionadas una junto a la otra en fila. Sus amigos le dejaron recuerdos en el ataúd y alegremente platicaron acerca de los buenos momentos que habían pasado todos en su compañía conduciendo sus motocicletas. Casi no hubo lágrimas. Luego cuando lo llevaron al panteón, porque él no quería que lo incineraran, fueron todos esos señores en sus motos detrás de la carroza. Fue impresionante aquello, no he podido olvidarlo.

Pero mi comentario es que en aquel entonces, a mí me pareció inapropiado que fueran los señores vestidos de ese modo. Y también que la mamá de mi amiga hubiera decidido que vistieran al señor con pantalón de mezclilla, camisa blanca y chaqueta de piel negra, la que usaba cuando iba en moto.

Han pasado bastantes años desde entonces y he cambiado de parecer. Ahora sé que todo aquello fue exactamente como le hubiera gustado al papá de mi amiga que fuera su funeral. La vida no cesa de enseñarnos.

Gracias por su columna, que nos permite decir todas estas cosas.

IRLANDA

QUERIDA IRLANDA:

Gracias a ti y a todos mis lectores que me confían sus recuerdos, sus dudas, sus inquietudes. Entiendo perfectamente lo que pensaste entonces y cómo piensas ahora. Sí, la vida nos enseña constantemente. Lo que debemos hacer es aprender. Quiero que leas lo que sucedió no hace mucho en una familia que conozco y aprecio. La señora perdió a su esposo de manera repentina, eran un matrimonio relativamente joven y se querían mucho. Unos días antes de que él falleciera habían ido a cenar a un restaurante y pasaron por una tienda de ropa de mujer y en el aparador había un maniquí con un vestido verde y él le dijo que el vestido se vería mucho más bonito en ella. Al día siguiente ella fue y se lo compró, pero no lo había estrenado cuando él falleció. Así pues, ella llegó al funeral usando el vestido verde que a él le había gustado. Dijo que se lo puso sabiendo que el espíritu de él le susurraba a ella: “Tomaste la decisión correcta. El vestido se ve más bonito en ti que en el maniquí de la tienda”. Aunque no faltara quien hubiera criticado (sin conocer la razón por la que usaba aquel vestido verde), a ella eso le trajo mucho consuelo.

ANA
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