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Querida Ana
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02 Mayo 2019 03:33:00
Querida madre angustiada
Querida Ana: Estoy muy angustiada y le pido por favor que me ayude. Gracias. Tengo 52 años casada con mi esposo y tenemos tres hijos. Dos mujeres y un hombre. Los tres están casados. Hace tres semanas mi hija mayor, que tiene 49 años, acusó a su padre de incesto, lo cual ocurrió hace 40 años. Mi esposo, indignado, negó el cargo e inmediatamente ofreció que lo pongan en un detector de mentiras (en lo cual yo no confiaría mucho).

Esto ha venido a dividir a mi familia, ya que mis otros dos hijos ya no vienen a la casa y ni siquiera se comunican conmigo. Y con mi hija mayor he tenido contacto solamente una vez desde entonces y sólo un momento.

Estoy entre la espada y la pared, es decir entre mi hija y mi esposo. He tratado de hacer memoria, una y otra vez, para recordar cosas y detalles que se me hubieran podido haber escapado en ese tiempo, pero no he podido lograrlo. Son muchos años. La situación ha quedado solamente en familia.

Ana, ¿a quién debo creerle? Y mi matrimonio de más de 50 años, ¿qué? ¿Me podría contestar pronto, por favor?



Querida madre angustiada


Estoy dando respuesta tan pronto llegó su carta. Por lo general (aunque no siempre), las personas no acusan en falso el haber sido víctimas de incesto.

Lo preocupante también es: ¿por qué sus otros dos hijos no tienen contacto, no se comunican con usted? ¿La razón pudiera ser que creen lo que dice su hermana? ¿Acaso serían ellos también víctimas del mismo tipo de abuso, pero se abstuvieron de hablar de su propia terrible experiencia hasta que su hermana lo dijo y trajo con ello viejos y dolorosos recuerdos a la superficie? O quizás ellos se dieron cuenta de lo sucedido a su hermana y callaron. Me duele decirle esto, pero siento que debo hacerlo para que no se quede sin hacer nada.

Hable con sus alejados hijos, tome la iniciativa, ellos pueden estar en posibilidad de darle algunas de las respuestas que necesita. Dígales que usted desea apoyar y ayudar a quien quiera que haya resultado lastimado. Si alguno de sus hijos fue en verdad molestado, ellos necesitan sentirse convencidos de que no tienen culpa alguna y también de que su madre ni se enteró y quiere estar con ellos. Y su esposo, de resultar cierto el asunto, debiera admitir su culpa y pedir perdón.

Cualquiera que sea la verdad de este triste asunto, la familia entera se beneficiaría mucho si van a terapia sicológica. Un profesional con la experiencia en estos dilemas puede ser muchas veces la persona que saque a flote los hechos y reúna nuevamente los pedazos de la familia.

Lamento infinito la situación que vive toda la familia y espero que sacada a la luz la verdad y, con la debida terapia, puedan volver a ser una familia unida.


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