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Querida Ana
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01 Septiembre 2018 04:00:00
QUERIDA PRESOS:
QUERIDA ANA:

Mi esposo y yo tenemos seis años de casados felizmente. Vivimos en una ciudad pequeña donde él nació y vive toda su familia. Tanto él como yo vivimos en una ciudad grande y allí nos conocimos, pero tuvo la oportunidad de venir y fue cuando decidimos radicar aquí. Compramos una casa antigua que restauramos y quedó preciosa. Nuestros vecinos son todos excelentes personas y la colonia es muy bonita.

Mi esposo estuvo casado aquí y ellos tuvieron tres hijos, dos varones y una niña. Cuando se divorciaron, hace 10 años, fue cuando él se fue a donde nos conocimos, pero influyó en nuestra decisión de regresar el hecho de que él estuviera cerca de sus hijos. Ellos tienen 13, 14 y 16 años. Seguido vienen a visitarnos y se llevan muy bien conmigo; la niña, que es la mayor, me ayuda cuando hago pasteles o galletas y a veces salimos juntas a las tiendas. Mi esposo está feliz con todo eso y con que los niños lo vean seguido y se sientan contentos a su lado.

Todo pareciera que está bien, el problema es la ex de mi marido, que ha empezado a caminar, trotar y a andar en bicicleta por las dos calles de nuestra casa, pues está en esquina. Ella ni siquiera vive por este rumbo. Y eso sucede en especial cuando los niños están con nosotros. Hasta ellos la han visto, pero no dicen nada. Sentimos mi esposo y yo como si fuera un buitre rondando y observando. Él dice que está invadiendo nuestra privacidad, pero no podemos hacer nada porque anda en la calle. Un día mi esposo salió y educadamente le dijo que buscara otro lugar para hacer sus caminatas, pero le respondió que no está haciendo nada malo y se negó. Hasta hemos pensado en mudarnos, pero puede resultar igual, nos seguiría. Tampoco vamos a perder toda nuestra vida por huir. ¿Qué podemos hacer?

PRESOS DE UN BUITRE

QUERIDA PRESOS:

No un buitre los ronda; el fantasma del matrimonio anterior los acosa. Obviamente la mujer no ha continuado con su vida y quiere incorporarse a la de ustedes. Ella es candidata muy propicia para terapia sicológica, pero no es cuestión de tu esposo que la reciba. El problema de ustedes es el acoso que hace al caminar afuera de su casa. Habla con ella pacíficamente
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