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Querida Ana
Querida Ana
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08 Abril 2019 03:43:00
Querida Rara
Los muchachos son un problema también lo es la virginidad. Me gustan los muchachos, pero nunca he ido ni iré con ninguno más allá de lo conveniente, es decir, algunos besos y hasta ahí. La mayoría de los muchachos, hombres y mujeres, en la preparatoria, que es donde estudio ahora, piensan que somos “raras” si ya estamos graduándonos y algunas muchachas aún somos vírgenes. Yo pienso que es algo que quiero guardar para el matrimonio.

Un muchacho que me gusta, me invita a ir al cine, pero dice mi mamá que no me deja ir con él. ¿Qué puedo hacer? Ella es la clase de persona con la que no se puede uno sentar a platicar. Ya lo he intentado. Siempre tengo que guardarme mis sentimientos porque no puedo hablar de ellos con mi mamá, me dice siempre que está muy ocupada. Tengo cuatro hermanos hombres y soy muy tímida para hablar de mis cosas con mis amigas. Sé que tengo sobrepeso. No sé qué hacer. Por favor escríbeme algo porque me siento muy sola.

RARA

QUERIDA RARA:

Que no te importe que te digan “rara”. Continúa con tus valores y tu propósito de llegar virgen al matrimonio. Cuando yo era joven teníamos reglas muy firmes acerca de no ir lejos con los muchachos y se suponía que debíamos llegar vírgenes al matrimonio. Supongo que no todas lo hacían, porque supe de dos chicas que eran estudiantes de honor, pero en su último año de preparatoria dejaron la escuela porque estaban embarazadas. En aquellos años ni se pensaba en el aborto. Y algunas veces me he preguntado qué habrá sido de esas chicas. Seguramente sus vidas cambiaron para siempre por el simple hecho de haber quedado embarazadas siendo tan jovencitas y sin haberse casado.

Ciertamente los tiempos han cambiado. Ahora los jóvenes toman sus propias decisiones, pero los padres tienen la obligación de ayudarlos a aprender a tomar sabiamente esas decisiones. Los padres pueden acoplarse a las realidades actuales, pero siempre sin dejar de lado sus propios valores, no huyendo a los problemas, sino enfrentándolos y hablando acerca de ellos con los hijos. Los padres pueden hacer eso más fácil si recuerdan que los tiempos y costumbres han cambiado, pero los sentimientos no. Y aunque es verdad que los padres no pueden controlar el comportamiento de los hijos, sí pueden compartir sus puntos de vista sobre lo que es y no es correcto, y darles las razones apropiadas y justas.

Enséñale esta carta a tu mamá, seguramente ella va a darse el tiempo de escucharte, y no sólo ahora, sino en adelante, lo mismo que a tus hermanos. Su amor está con ustedes, seguramente está cansada, pero puedes tener la certeza de que va a hacer a un rato ese cansancio y va a platicar contigo y te va a dar los mejores consejos. Será la mejor guía que puedes tener.
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