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Querida Ana
Querida Ana
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15 Enero 2018 04:00:00
Querida Rojinegro
QUERIDA ANA:

Te escribo esta carta con mucha vergüenza, pero sentiría más si lo comento con alguna persona que conozca, ya sea de mi familia o amigas, por eso recurro a ti y en forma anónima, a ver si puedes ayudarme. He estado casada con mi esposo por cinco años. Él es un hombre muy, pero muy bueno en todos sentidos, tanto conmigo como con mis dos hijos. Tenemos una vida tranquila, él es empleado en un banco y yo soy secretaria en una empresa. Nuestros niños tienen 4 y 2 años. Los dos son varones.

El problema que voy a exponerle es relativamente reciente, de seis meses para acá. Resulta que nuestra vida sexual es prácticamente nula y sin embargo mi esposo habla de sexo con mucha frecuencia. ¿Qué estará pasando? No sé ni qué decirle, ni qué hacer. Sé que el problema no es que exista otra mujer y estoy totalmente desconcertada. Ayúdame por favor.

ROJINEGRO

QUERIDA ROJINEGRO:

Para comenzar quiero decirte que no tienes por qué sentirte avergonzada; los problemas sexuales los tienen muchos esposos en sus matrimonios y es mejor buscarles una solución que acabar con un matrimonio callando. La luna de miel de su matrimonio terminó ya y es tiempo de comenzar a construir una comunicación que vaya más allá de la atracción sexual. No quiero significar con ello que el sexo no sea importante, pero esa comunicación, la verbal y la no verbal –como son las caricias, los abrazos, los mimos, las ternezas– juegan un papel muy importante hacia el establecimiento del clima apropiado para una relación sexual satisfactoria que pueda resistir la prueba del tiempo.

Puede ser que tu esposo esté hablando mucho de sexo porque se siente inseguro y desconcertado por su inhabilidad para satisfacerte a ti, pudiera estar sufriendo una impotencia temporal que afecta a muchos hombres en algún momento de su vida. Tal vez él quiere hablar del problema contigo, pero no encuentra las palabras apropiadas. Hablando constantemente de sexo, quizás está invitándote para que inicies la conversación. Habla con él, asegúrale que lo amas mucho, que lo consideras un extraordinario amante. Pregúntale si hay algo que puedas hacer para ayudarlo, y sobre todo, sé gentil y condúcete con mucho tacto. Si esos esfuerzos fallan, pienso que una consulta con un profesional podría ayudar mucho para que su matrimonio vuelva a la normalidad.

ANA
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