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Querida Ana
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18 Mayo 2018 04:00:00
Querida Sorpresa
QUERIDA ANA:

Hace algunos días publicaste una carta de una joven a la que unas compañeras y unos compañeros del lugar donde trabaja decidieron organizarle una despedida de soltera y solicitaron el apoyo económico de los directivos de la empresa y también que les permitieran hacer el festejo en algún salón de la misma. Se dio el permiso y todo se organizó, pero ella enfermó y no pudo asistir a la despedida. Hubo tiempo de suspenderla o posponerla, pero quienes la organizaron no lo hicieron y el festejo se llevó a cabo. Le entregaron más tarde sus regalos, pero ella estaba sentida por no haber disfrutado de su festejo.

Yo voy a tratar el mismo tema de un festejo, pero en esta ocasión era un baby shower, sin embargo, estoy segura y hasta apostaría que nunca has escuchado una historia como la que voy a contarte. La cosa fue así: una compañera de trabajo esperaba a su primer hijo. Su suegra envió invitaciones para la fiesta de regalos para el bebé. Y en esta ocasión no se mencionó que fuera de sobrecito. Como fue con bastante anticipación la invitación, anduve de compras durante dos semanas hasta que encontré el regalo perfecto, el cual podría añadir, no fue barato. Puse especial empeño, porque además de compañeras, hemos sido amigas durante muchos años y la quiero y aprecio mucho.

Cuando ya estábamos bastantes invitadas en el evento, la suegra explicó que nuestra amiga no estaría ahí, que estaba en el hospital recuperándose del aborto que había sufrido dos días antes. Su suegra luego añadió: “No se preocupen. Mi hija única está embarazada y sé que le encantarán estos bonitos regalos que ustedes han traído. Disfruten de la merienda que hemos preparado para ustedes con mucho cariño y yo le llevaré sus saludos a mi nuera”. Así que el regalo que compré para mi amiga, fue a parar a alguien que ni siquiera conozco.

SORPRESA

QUERIDA SORPRESA:

Tienes razón. Tu historia es la primera que me es contada con ese resultado. Y con ello nos damos cuenta de por qué la famosa Elizabeth Post, en su libro de buenas maneras The New Elizabeth Post Etiquette, dice: “Las fiestas de regalos para el bebé son mejor si se ofrecen después de que el feliz evento sucede. Mientras la gran mayoría de los bebés nacen sanos y felizmente, siempre hay una ligera probabilidad de que algo pueda salir mal, y nada podría ser más triste para la acongojada madre (o padre) que tener que guardar o regresar los regalos recibidos. Pero una vez que la madre y el bebé han estado en casa por algunos días, están listos para recibir y la madre está ansiosa por presumir su orgullo y alegría”.

La idea de la suegra de tu amiga supondría que podría confiscar los regalos para el bebé para su propia hija, es totalmente absurda. Cada vez que pienso que lo he escuchado todo, otra carta como la tuya, llega.

¿Te has acercado a tu amiga, primero para consolarla y luego para platicarle del hermoso regalo que tenías para su bebé? Si no lo has hecho, pienso que debieras hacerlo. Creo que ella no estará muy satisfecha con el resultado de ese festejo.

ANA
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