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Querida Ana
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24 Enero 2018 04:00:00
Querida Tita
QUERIDA ANA:

Estamos en algo de conflicto mi esposo y yo. Él ya tiene 64 años y está en posibilidad de jubilarse. Sin embargo, dice que si se queda otros años puede alcanzar una pensión más alta, también dice que se siente fuerte, sano, con ganas de hacer cosas, que si se queda en la casa se va a ir acabando. Yo le digo que también jubilado puede hacer muchas cosas, que en la vida el trabajo no es lo más importante, que podemos ir a visitar a dos hijos que no viven en esta ciudad y casi nunca hemos visitado y vemos poco a los nietos; que podemos hacer muchas cosas juntos. Hace mucho que ni vamos al cine o en viaje de placer porque él está trabajando y las vacaciones las aprovecha para descansar. También siempre anda cansado. Dejamos de hacer cosas importantes por el sueldo.

Quizás la pensión sea menor que si trabajara más años, pero va a ganar en descanso, en disfrutar la familia, en conocer lugares al viajar, en hacer proyectos para reparación de la casa, ver a sus amigos con quienes casi nunca convive por falta de tiempo. En fin, hay muchas cosas importantes e interesantes que se pueden hacer. Él lee siempre su columna y toma muy en cuenta su opinión. Yo quisiera que me la diera con absoluta imparcialidad, lo que voy a agradecer mucho.

TITA

QUERIDA TITA:

Mis opiniones siempre están guiadas por la imparcialidad y sin inclinaciones a tomar algún partido que no sea la sinceridad. Estoy de acuerdo con usted. El tiempo es más valioso que el dinero, y en la edad de su esposo el tiempo vale más que el oro, porque es lo que menos tendrá paulatinamente. ¿Para qué quiere tener más dinero si cuando decida jubilarse quizás ya no tenga salud, el ánimo y la oportunidad de hacer todas esas cosas que usted le dice? En pleno siglo 21, en la mayoría de los países del mundo, especialmente en los desarrollados, las personas cada vez más se declaran agotados. El cansancio representa una paradoja, tienen un estrés y una angustia sin precedentes, demasiado intensos.

Hoy se vive más que nunca, se tienen más comodidades, aparatos de alta tecnología y se puede viajar como nuestros inmediatos antepasados ni siquiera soñaron. Se tiene de todo, pero también se trabaja más. Sé que en muchos casos las personas están tomando conciencia de lo limitado que es nuestro tiempo de vida, empiezan a desconectarse de esta vida agitada o hacen todo lo posible por hacerlo. Se debe tener la conciencia de que importa más el tiempo que el dinero, pues la vida ya no nos deja tiempo para recargar las baterías. Debemos tratar de simplificar nuestra vida como podamos y aunque la gente esté joven debería pensar en eso de manera razonada y como factor importante. Ojalá su esposo entienda esto y cambie su actitud. Cuando lo haga se va a felicitar por haber tomado esa decisión.

ANA
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