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Querida Ana
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14 Mayo 2018 04:00:00
Querido Amigo
QUERIDA ANA:

Fui un hombre, si no exitoso, sí afortunado, y llegué a vivir feliz y lleno de entusiasmo por la vida, por mi trabajo, por la mujer que era mi compañera. Pero un día terrible ella me dijo que ya no me quería, que amaba a otro y que me dejaba para irse con él. Me dijo que me respetaba y me quería como amigo y por eso me hablaba con franqueza, porque no quería que me llegara la noticia por boca de alguien más. Sentí que el piso se hundía y me envolvía una nube negra, creo que hasta me desmayé (me da vergüenza decirlo, porque los hombres se supone que no nos desmayamos, pero así fue). Y ahí comenzó todo. Me devasté, perdí todo interés en la vida, en el trabajo y nada me llamaba la atención. Mi familia trataba de ayudarme, pero nada servía. He vivido como en otro mundo, sigo viviendo porque he sido un cobarde para quitarme la vida, y también porque sé que es un grave pecado y no quiero irme al infierno. ¡Pero si ya he estado en el infierno! He mejorado algo, gracias a Dios, pero necesito cambiar plenamente, regresar a lo que era. Después de pensar y pensar, quiero enderezar mi camino. ¡¡¡Ayúdeme!!!

¿VIVO O MUERTO?

QUERIDO AMIGO:

Me resisto a aceptar que está muerto. Y así debe pensarlo usted también. Tiene usted mi respeto por resistir tanto sufrimiento, pero eso debe terminar y usted va a poder hacerlo. Dése permiso para cambiar. Sé que muchas veces usted se ha dado cuenta que debe hacer un cambio en su vida, pero ha encontrado que tiene miedo. Cruce las vías del miedo; dése permiso para cambiar. Eso vigorizará su espíritu y le afirmará la confianza en sí mismo. Sin embargo, recuerde que puede fracasar. Eso no es nuevo para usted.

la libertad de fracasar es la libertad de aprender, es la libertad para vacilar y titubear, pero sin perderle la pista a las metas. Ningún gran hombre que haya pasado a la historia ha logrado el éxito y la realización personal sin experimentar primero una serie de fracasos.

Abrace al éxito. Con frecuencia encontramos que no estamos abiertos al éxito. Nos programamos para creer que el éxito es una meta imposible y que es algo que solamente ocurre a los demás. Es el momento de decirse exactamente lo contrario. Con esfuerzo puede eliminar ese programa negativo de su mente. Usted ya fue exitoso, ¿por qué no volver a serlo? Y dígase. HOY es el gran día. Y repítaselo. Hoy es el punto de partida para comenzar una nueva y excitante vida. Es como si de pronto viera con claridad la necesidad de desmantelar muchas creencias acera de usted y del mundo que le están haciendo daño. No importa lo que se requiera, usted puede elegir vivir con gozo y felicidad.

Hable con usted mismo para establecer metas realistas, basadas en necesidades reales y no en mensajes distorsionados que ha asimilado en este tiempo. Las metas son el mapa de su propio futuro. Es su absoluta responsabilidad llegar tan lejos como se lo proponga. Es una nueva vida y es suya.

ANA
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