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Querida Ana
Querida Ana
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22 Marzo 2018 04:00:00
Querido En Algún Lugar de Coahuila
QUERIDA ANA:

Mi esposa y mi suegra tuvieron cirugía el mismo día en hospitales diferentes y no estaban cercanos. Después de que mi esposa salió de la cirugía y ya estaba en recuperación y me aseguraron que ya todo estaba bien, corrí al otro hospital para ver a mi suegra.

Cuando llegué, me dijeron los doctores que no estaba bien y que había un gran porcentaje de que falleciera. Su operación había sido muy riesgosa y todos lo sabíamos, pero ella prefirió correr el riesgo. Me permitieron que entrara y al verme me preguntó, con voz apenas audible, cómo había salido mi esposa de la operación y cuando le dije que bien, dio gracias a Dios y me dijo que me acercara. Cuando me acerqué me susurró un elogio que jamás olvidaré y que fue el mejor que he recibido en mi vida. Me dijo: “Hijo, no soy una persona celosa, y tú lo sabes. Pero si lo fuera, estaría celosa de la vida que mi hija ha tenido contigo”.

Besé su mejilla, me despedí al rato y volví al lado de mi esposa. Era un día con mucho sol, pero tuve dificultad para ver a través de mis lágrimas. Mi suegra falleció 48 horas después.

Mi mensaje para otros yernos es este: en lugar de burlarse o hablar mal de sus suegras, díganles lo mucho que las quieren. Podrían sorprenderse al enterarse de lo mucho que ellas los quieren también.

EN ALGÚN LUGAR DE COAHUILA

QUERIDO EN ALGUN LUGAR DE COAHUILA:

Le ruego que acepte mis sinceras condolencias por la pérdida de su suegra. Debe haber sido una mujer maravillosa que lo quiso mucho para haberle dado un regalo de despedida tan significativo y cariñoso. Espero que otros tomen su mensaje en serio. Contiene una importante lección.

ANA
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