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Querida Ana
Querida Ana
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31 Agosto 2017 04:00:00
Querido Lector
QUERIDA ANA:

No estoy de acuerdo con mi suegra en varios temas. Siempre he procurado callar mis opiniones para no tener ninguna discusión con ella ni con nadie de mi familia política, pero en lo que no he podido callarme es en la cuestión alimenticia. Mi suegra cocina muy sabroso, pero le pone demasiada sal a todos los alimentos. Por ejemplo, cuando prepara puré de papas cuece las papas en agua, desde luego, pero al agua le pone sal.

Cuando ya aplana las papas le pone una barra de mantequilla con sal, le agrega un poco más de sal y a veces añade queso manchego u otro. Le queda riquísimo, pero contiene mucha sal. También a veces marina (así dice ella) la carne y a lo que usa para eso le pone sal. ¿Debe ser así, usar sal para todo? Pienso que si consumimos tanta sal podemos hacernos hipertensos.

Yo temo que acabemos enfermos quienes comemos en su casa aunque no sea a diario como mi suegro y sus dos hijos que aún viven con ella. Pero aunque mi esposa, mis dos niños y yo, que no vivimos con ella, podemos enfermarnos por el exceso de sal cuando comemos allí. No quiero molestarla a usted, pero temo por nuestra salud. ¿Usted cree que sea incorrecto que le diga que no nos “sale” tanto a quienes la rodeamos?

Gracias por su atención.

LECTOR

QUERIDO LECTOR:

No creo que los alimentos preparados con sal causen tanto daño a quienes los consumen. Sin embargo, quienes padecen hipertensión arterial son perjudicados con la sal.

Por supuesto que es más saludable no utilizar tanta sal y si es posible, no agregar más a los platillos ya servidos. He leído que quienes no padecen hipertensión, excretan prontamente la sal extra. Los hipertensos no pueden deshacerse del exceso de sal de sus cuerpos, así que el mineral se acumula causando retención de líquidos y empeorando la presión sanguínea. Por otra parte, otros factores como la susceptibilidad genética pueden detonar la hipertensión. De todas formas, el consumidor prudente debe obviamente intentar moderar su consumo de sal. Ahora bien, vamos a la parte que a usted le interesa de la respuesta. Con relación a su suegra probablemente estará mejor no opinando –y no comiendo muy frecuentemente en su mesa.

No lastimará sus relaciones familiares si deja a un lado la crítica. Es poco probable que su suegra cambie sus métodos de preparar los alimentos, a menos que le den razones convincentes para hacerlo, y es mejor que no sea usted el que lo haga. Saludos.

ANA
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