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Querida Ana
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28 Agosto 2017 04:00:00
Querido Pedro
QUERIDA ANA:

Buenas tardes. Estaba leyendo recientemente un artículo suyo donde se habla de ciertas actitudes que dicen son malas de un padre. Yo soy un padre de familia, tengo 57 años, igual tengo a mis hijos y esposa, los cuales son el amor de mi vida, el motor que mueve mi existencia.

Bueno, mi opinión sobre ese artículo y sobre las actitudes de este señor. Yo diría que este señor está muy cansado, además ya tiene 78 años. Imagínese usted. Nosotros los padres nos comenzamos a ocupar desde antes de nacer de nuestros hijos y al paso de los años lo seguimos haciendo, y lo hacemos con mucho gusto y amor. Dichos hijos llegan a la edad adulta y nuestras preocupaciones siguen siendo igual que cuando pequeños. Quizás con mucho más amor, pero desafortunadamente el tiempo no perdona, los años llegan, nuestras facultades merman, ya no somos los mismos. Tenemos las mismas ganas, el mismo respeto y amor hacia nuestra familia, pero estamos “cansados”; ahora queremos que nuestras gentes nos sorprendan haciéndose cargo cada uno de lo que les corresponde: cumplir con sus deberes y obligaciones. Además los hijos deben amar intensamente a sus padres, decirles cuánto los aman y no excluirlos de nada, pues quizás mañana ya no están.

Esta es solamente mi opinión muy personal. Un saludo muy respetuoso, que Dios la bendiga.

PEDRO MORALES F.

QUERIDO PEDRO:

La carta a la que se refiere la escribió la hija de un señor que a sus 78 años había comenzado hacía algunos meses a tener un comportamiento muy diferente del que tuvo siempre, pues de simpático, agradable y generoso, se ha tornado molesto, burlón y hasta como dice su hija: “insoportable”, que es como ella se firma. Y sí, ella decía en esa carta que tenían planeada una reunión familiar y preguntaba si excluía a su padre. Ella escribía para preguntar si era correcto que lo hiciera. Yo le respondí que invitar o no a su padre a la reunión era la menor de sus preocupaciones, ya que el extraño cambio que había tenido su papá que había ido aumentando de excéntrico a peligroso, hacía necesario que lo llevaran con su médico para que fuera evaluado clínicamente para buscar la causa de esos cambios tan grandes.

Usted tiene mucha razón. Los padres al nacer sus hijos, tienen una labor de toda una vida por delante, pues los cuidan, los nutren, los aconsejan, los proveen de todo lo necesario no sólo en su niñez y juventud, sino que aún siendo adultos se preocupan por ellos, continúan ayudándolos en lo que pueden necesitar, sea lo que sea, y los hijos debieran corresponder debidamente a todo eso que sus padres han hecho por ellos toda la vida. Esa señora (o señorita) no se desligaba de sus obligaciones ni hablaba de que hubiera dejado de amar a su padre, solamente elevaba una queja por sus actitudes tan difíciles. Yo espero que hayan llevado al señor con profesionales que lo ayudaran, pues mi opinión fue relativa a qué era lo que necesitaba y que podía ser corregida con medicamentos o algún tratamiento. Muchas gracias don Pedro por tomarse el tiempo y la molestia de escribir. Su opinión ha enriquecido grandemente mi columna.

ANA
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