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Querida Ana
Querida Ana
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25 Marzo 2019 03:20:00
Querido sin autoridad
Soy un hombre de 61 años y me casé con una mujer maravillosa a la que quiero mucho, hace 21 años. Ella tenía entonces un hijo de 5 años, de un hombre que no se casó con ella. Para mí fue mi primer matrimonio y no tuvimos hijos ella y yo. Siempre quise a ese niño y lo traté excelentemente. Ahora ese muchacho tiene 26 años, pero el pobre fue alcohólico y también estuvo involucrado en drogas. Ella siempre lo ha consentido mucho y pienso que eso tuvo mucho que ver en esa situación. A mí nunca me permitió que interviniera en la educación de su hijo. Él ha dejado de beber desde hace cuatro años, asiste a las sesiones de A.A., pero no estoy seguro que haya dejado totalmente las drogas. Él vive en un departamento en una ciudad cercana, pero no sé que tenga un trabajo y sin embargo siempre trae dinero y nunca nos pide nada. Eso me preocupa, pienso que pudiera traficar con drogas, aunque admito honestamente que nunca he encontrado evidencia de ello, son sólo especulaciones.

El muchacho nos visita cada dos meses o dos meses y medio y se queda dos o tres días en casa. Pero esos días son bastante difíciles para mí. Se levanta tardísimo, hasta mediodía, deja su ropa tirada en la recámara, sale hasta muy tarde en la noche y regresa haciendo mucho ruido; ni siquiera retira de la mesa los platos cuando termina de desayunar o comer o cenar y menos lavarlos. Vuelvo a casa antes que mi esposa (ambos trabajamos) y encuentro la casa toda desordenada y muy sucia. Mi esposa adora a su hijo y piensa que nada hace mal. Yo me quejo y eso está provocando serios problemas en nuestro matrimonio porque ya estoy cansado y fastidiado. ¿Cómo hago para que ella entienda que el muchacho está perjudicando nuestra relación? Ella no me permite intervenir. Gracias Ana por ayudarme. Estoy que ya no soporto.

SIN AUTORIDAD

QUERIDO SIN AUTORIDAD:

Está usted entre la espada y la pared. Dígale sinceramente a su esposa lo desdichado que se siente cuando viene su hijo a casa por sus hábitos desordenados. Sugiérale que cuando los visite, llegue a un hotel o motel cercano, aunque haga las comidas en su casa. El desorden será menor. Si ella se negara, con mucho tacto pregúntele qué le parecería si es usted el que se va esos días a un hotel. Sé que no es la mejor de las decisiones, pero aunque incómodo, puede ser mucho mejor que un posible divorcio. Espero que lleguen a un acuerdo sin lastimar a nadie.

ANA
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