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Querida Ana
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01 Enero 2018 02:12:00
Queridos lectores:
QUERIDOS LECTORES:

Se van los años deslizándose sin sentir, como se desliza el agua entre los dedos. Qué rápido se va la vida, ni nos damos cuenta en qué momento nos hacemos mayores o hasta viejos. Por ello todos debiéramos disfrutar, aprovechar y gozar cada minuto de nuestra existencia. Y también porque en cualquier momento ya no estamos aquí. Quiero decirles que deseo con el calor de mi corazón, que este año y todos los que siguen, sean de salud, dicha y prosperidad para todos ustedes. Que Dios les conceda sus anhelos más ansiados y que Él esté a su lado en todos los instantes de su vida. Que se renueve la esperanza y renazca la fe en que los mejores tiempos están por venir.

Hoy es el primer día del mes de enero del año 2018. Y este primer día del año, deseo darles dos regalos. Uno es una “oración” para agradecer a Dios los dones que segundo a segundo de nuestra vida nos va regalando. Desconozco el autor. Esta “oración” me la envió Lupita, una querida amiga y compañera de trabajo, que todos los días me obsequia bellos mensajes. El segundo es la “receta” de un Pastel de Año Nuevo Feliz. Esta original “receta” cuyo autor o autora no se menciona, fue publicada en el número 67 de la Revista Estudiantil Minerva, que editaba aquel famoso Colegio Roberts que fundó y muchísimos años dirigió aquí en Saltillo la señorita Leila Roberts. La revista tiene fecha de enero de 1931. El Colegio Roberts se localizaba en el edificio que hoy ocupa la Escuela de Bachilleres Dr. Mariano Narváez. Una copia de esa revista me fue obsequiada por la señora María Élida Aguirre M., quien la tomó de su amplio e interesantísimo acervo bibliográfico que conserva en su negocio que denomina Trocitos de la Vida del Saltillo. Gracias Élida.

El texto del mensaje se titula:

GRACIAS SEÑOR POR UN AÑO MÁS DE VIDA

Gracias Señor por todo cuanto me diste en el año que termina… Gracias por los días de sol y por los nublados tristes. Gracias por las tardes tranquilas y las noches obscuras… Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y las alegrías… Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste… Gracias Señor por la sonrisa amable y por la mano amiga… por el amor y por todo lo hermoso, por todo lo dulce, por las flores y por las estrellas… por la existencia de los niños y de las almas buenas… Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes y por las dificultades y las lágrimas, por todo lo que me acercó a Ti… Gracias por haberme conservado la vida y por haberme dado techo, abrigo y sustento…

¿Qué me traerá el año que empieza? Lo que Tú quieras, Señor… Pero te pido Fe para mirarte en todo, Esperanza para no desfallecer, y Caridad para amarte cada día más… y para hacerte amar de los que me rodean… Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad… Dame Señor lo que Tú sabes que me conviene y yo no sé pedir, que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas… y que me halle siempre dispuesto a hacer Tu santa voluntad. Derrama Señor tus gracias sobre todos los que amo y concede Tu paz al mundo entero… Así sea.

Y ahora… la “receta” del PASTEL DE AÑO NUEVO FELIZ

Cómprense en el gran Almacén del Tiempo, 12 meses perfectamente maduros y de la mejor calidad. Examínense cuidadosamente a fin de que no tenga manchas de envidia, egoísmos ni rencores, ningún recuerdo de pasadas amarguras. Divídase cada mes en 30 o 31 partes y se tendrá una porción suficiente para cada día, a la cual bien pueden añadirse los ingredientes que siguen:

10 onzas de bondad

3 de entusiasmo

6 de laboriosidad

2 de compañerismo

10 de sinceridad

2 de cortesía

4 de espíritu de servicio

6 de perseverancia

10 de puntualidad

5 de lealtad

4 de buen humor

1 onza de recreo

Vamos a usar el AMOR como líquido para batir la masa, pero debe usarse con tal profusión que resulte una masa suave y que no quede ninguna partícula seca.

Póngase toda la mezcla en el horno bien caliente, pero téngase cuidado de que los geniecillos de la envidia no cometan la imprudencia de abrir la puerta del horno, pues entonces el pastel no se esponjaría.

El betún puede hacerse con palabras de simpatía y sonrisas; el decorado con ideales nobles y elevados. Sírvase con espontaneidad y alegría.


¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO MIS QUERIDOS AMIGOS!!!
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