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Querida Ana
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10 Mayo 2018 04:00:00
Queridos Lectores
Año con año, en esta fecha, el 10 de mayo, felicitamos, regalamos, abrazamos, hacemos regalos a nuestras madres. Quienes ya no las tenemos aquí, las honramos con nuestro recuerdo y amor eternos. Por favor, quienes por gracia de Dios aún tienen a su madre con ustedes, ámenla, respétenla, cuídenla, disfrútenla. Tienen el tesoro más preciado que los humanos podemos tener. No imaginan cuánto la van a necesitar y extrañar cuando ya no esté aquí. Y comprendan la importancia para ellas y también para ustedes de decirles: “Te amo, mamá”, y de dedicarles el tiempo que se merecen.

En esta ocasión publico dos textos que están dedicados a la madre. El primero es uno que hizo favor de obsequiarme el doctor Felipe González Puente. Él era vecino mío y en dos ocasiones me escribió pequeñas notas para felicitarme por mis colaboraciones para el periódico. Este texto, como se darán cuenta, fue escrito por el “médico” que fue el señor González Puente. Nadie que no sea médico puede escribir un texto como este. Está fechado el 10 de mayo de 2001. El segundo fue escrito por Guadalupe Velia. ¿Cómo llegó a mis manos? No lo recuerdo, seguramente alguien me lo regaló. Ella habla a su madre ya ausente. Nacer. Morir. El camino que todos recorremos tarde o temprano. Estos dos textos plasman precisamente eso. Gracias Doctor González Puente, donde quiera que esté usted. Y también doy las gracias a Guadalupe Velia, aunque no nos hayamos conocido.

Un tierno y cariñoso beso a todas las madres. Deseo para ustedes la bendición del amor perfecto de sus hijos.

ANA

A UNA MADRE

Dos pequeñas células, casi invisibles se han unido por el amor y buscan refugio en el vientre de una mujer, para desarrollarse y multiplicarse hasta formar un nuevo ser. Poco a poco, y durante nueve meses, irán apareciendo sus ojos, su cerebro, sus pulmones, su corazón y todos los demás órganos, que son una maravilla de delicadeza y funcionamiento.

Nace el bebé, y en ese momento la mujer se convierte en lo más esplendoroso de la Creación: acaba de ser MADRE.

Con un inmenso amor y durante toda su vida, ella permanecerá al cuidado de su hijo, dándole su alimento, vigilando su salud, velando su sueño, compartiendo sus penas y sus alegrías y calmando sus angustias.

Así nacimos y así crecimos, al amparo de nuestra madre. Todo el cariño y todo el amor que podamos darle no basta para corresponder a esa sublime misión que Dios le encomendó. ¡BENDITA SEA!

DR. FELIPE GONZALEZ PUENTE


AÑORANDO A MI MADRE

Tiernas tus manos en mi frente enferma,

tiernas tus manos en mi faz de llanto,

tiernas tus manos a mi mano llevan,

tiernas tus manos a mi pecho curan,

tiernas tus manos desde el cielo siento,

tiernas tus manos que de enlace sirven

con mi Dios tan grande, que al querernos tanto,

a la madre suya nos la dio por nuestra.



Quisiera besarla como antes lo hiciera,

y aunque no la tengo nunca más conmigo,

la veo en la Virgen, la siento en el alma,

como una caricia que un día me diera.

Para mí no has muerto, vives en las obras,

que con manos santas en vida tú hicieras.

GUADALUPE VELIA
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