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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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07 Agosto 2018 04:00:00
¿Quién controla los residuos del PRD?
Ni siquiera en momentos en que la realidad y el fenómeno de Morena los han reducido a su mínima expresión, en el PRD dejan de lado sus permanentes pugnas entre corrientes y con miras a las definiciones de las coordinaciones parlamentarias de sus minibancadas en el Senado y la Cámara de Diputados, se ha desatado una pugna interna por el control de las pocas posiciones de poder que le quedarán tras haber perdido casi todas sus gubernaturas, incluido su bastión de la Ciudad de México.

En estos momentos la pugna es entre la corriente de ADN, encabezada por Héctor Bautista, que busca desplazar a Nueva Izquierda de Los Chuchos del control del partido. Y es que Bautista y su corriente, junto con Vanguardia Progresista (VP), han hecho una alianza con Miguel Ángel Mancera y su grupo para que sean ellos quienes definan a los próximos coordinadores parlamentarios, mientras que a Los Chuchos podrían dejarles la dirigencia nacional del partido. Con ese acuerdo, ADN se quedaría con la coordinación del Senado, con Juan Zepeda como líder de sus ocho senadores, mientras que los manceristas impulsarían a Héctor Serrano para coordinar la bancada perredista de 21 diputados.

El entendimiento entre Mancera y Bautista, que en los hechos significa que el exjefe de Gobierno rompe el pacto que tenía con Nueva Izquierda, ya provocó una reacción en contra de la corriente que comanda Jesús Ortega. El domingo pasado, reunidos en Oaxtepec, el grupo de Los Chuchos rechazó el “acuerdo político” entre las Corrientes de ADN y VP con el grupo mancerista y exigieron que haya votaciones abiertas tanto para elegir a un nuevo dirigente del PRD como para definir a los coordinadores parlamentarios en el Congreso.

El problema es que Los Chuchos ahora son víctimas de la reforma estatutaria que ellos mismos aprobaron, la llamada “reforma Barbosa”, que en marzo de 2017, en aras de sacar al hoy morenista Miguel Barbosa de la fracción de Senadores en la actual Legislatura cuando este se pronunció a favor de Andrés Manuel López Obrador, eliminó el voto de los legisladores para elegir a su coordinador y le otorgó la facultad de los nombramientos directamente al Comité Ejecutivo Nacional tanto en el Senado como en Diputados.

Otro síntoma del debilitamiento de Los Chuchos al interior del PRD, es que en estos momentos uno de sus principales líderes, Jesús Zambrano, intenta desesperadamente llegar al Senado por la vía plurinominal, a pesar de que no alcanzó la votación suficiente para entrar desde la cuarta posición de la lista. Zambrano está buscando hacer a un lado al suplente de Juan Zepeda, Rogelio Israel Zamora Guzmán, a quien según el Tribunal Electoral federal le corresponde la senaduría de mayoría, luego de que Zepeda, aunque ganó por voto directo, tuvo que entrar por la vía de la Primera Minoría, pues también era candidato de representación proporcional. Ni ADN ni Zepeda quieren ceder la posición del suplente a Zambrano y en estos momentos está el jaloneo por esa senaduría. Veremos cómo se resuelven estas pugnas en un reducido PRD que, mientras intenta reinventarse y reformarse tras la peor debacle de su historia, corre el riesgo de fracturarse y debilitarse aún más, lo que pondría en riesgo su ya difícil supervivencia en futuras elecciones.

NOTAS INDISCRETAS… Que al yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín lo aceleraron y le dieron cuerda para que intentara disputarle la coordinación parlamentaria del Senado a Miguel Ángel Osorio Chong fueron el canciller Luis Videgaray y el excoordinador de campaña, Aurelio Nuño. Ambos convencieron a Ramírez y a un pequeño grupo de senadores, como Vanessa Rubio, Beatriz Paredes, Mario Zamora y en algún momento hasta Eruviel Ávila, de enfrentar al hidalguense. Pero cuando Osorio dio un manotazo y pidió en Los Pinos que calmaran a los alebrestados, la llamada que recibió Jorge Carlos hizo que los sublevados echaran atrás los fielders. Ya con el apoyo de Peña Nieto, Osorio propuso ir a votación, pero el yucateco ya no quiso y vino entonces la unanimidad para el exsecretario de Gobernación, que les ganó esta a los tecnócratas… A propósito del PRI, a nadie en ese partido le gustó que José Antonio Meade haya ido a “aprontarse” por su cuenta a la casa de Andrés Manuel López Obrador. Varios priistas de la cúpula cuestionaron, en la forma y en el fondo, que el excandidato que los representó, sin consultar ni informar a la dirigencia de su partido, haya ido a un encuentro que compromete a su partido. Ni siquiera la dirigente Claudia Ruiz Massieu estuvo enterada del desayuno de Meade con López Obrador, tanto así que a la lideresa le exigieron que saliera a emitir un pronunciamiento deslindando al partido de ese “diálogo personal” de su excandidato ciudadano. Y es que cuando Andrés Manuel acaparó el video y llamó a Meade “un buen hombre”, muchos priistas interpretaron aquello de que “en mi pueblo les dicen de otro modo”… Se baten los dados. Escalera doble.
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